La pesadilla del 2008

Balbina Flores

Reportera de la revista Zócalo. Corresponsal de Reporteros sin Fronteras. Investigadora del Instituto Interamericano de Derechos Humanos en Costa Rica.

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Por más que quiero cerrar este año con buenas noticias no puedo porque por más que las busco no las encuentro. No resisto la tentación de hacer un breve balance sobre la situación de los periodistas en 2008. No pienso dejar de decir que nos ha ido muy mal pero no para decir que somos más víctimas sino para vislumbrar algunos retos frente al 2009 que amenaza con llegar sin prorroga alguna.
Haciendo un balance preliminar de 2008, me encuentro con un archivo cada vez más abultado de notas, testimonios algunos públicos otros no de agresiones a periodistas y medios de comunicación; con un saldo de 150 agresiones, las más lamentables las pérdidas humanas, con 11 periodistas asesinados y 1 desaparecido. Las amenazas se dispararon de manera alarmante y las perpetradores de estas se repartieron entre las fuerzas de seguridad y los no identificadas, las sin rostro.
Tres temas siguieron presentes como pesadillas de una larga noche que todos deseamos que termine. La impunidad en las agresiones a periodistas, la inseguridad en el ejercicio periodístico y la autocensura.
Quizá uno de los puntos más graves que se ha ido imponiendo y extendiendo es el de la autocensura. Un mecanismos de sobrevivencia dicen unos, una medida extrema dicen otros. Uno de los temas más un graves quizá por su impacto en la sociedad, a quien se le niega el derecho a saber. La autocensura hoy como una enfermedad silenciosa permanece y se extiende sin que hasta el momento haya remedio alguno que la detenga. En el ámbito legislativo los logros fueron nulos, en la recta final la federalización se congeló, en los estados la despenalización no avanzó y la inseguridad en la cobertura informativa creció.
Frente esto ¿Qué hicimos? Puedo hacer una lista de ello pero lo hecho, hecho está. ¿Qué falta por hacer? Y trato de ver el 2009 como una oportunidad para avanzar.
Los retos están allí enfrente:
Frente a la inseguridad: Mayor unidad entre periodistas, mayor organización. Busquemos las estrategias para que podamos seguir escribiendo lo que vemos y pensamos. Hagamos de la información y la comunicación una estrategia de defensa, ese es nuestro mejor mecanismo de protección.
Frente a la impunidad: Hagamos de cualquier espacio una trinchera para exigir siempre: Agilidad y transparencia en las investigaciones de toda agresión a los periodistas y medios de comunicación en particular de los asesinatos y desapariciones.
Frente a la autocensura: Generemos alternativas de información y comunicación, no nos acostumbremos al silencio. Exijamos garantías para realizar nuestro trabajo. Y desde luego todas las sugerencias para no callarnos, son bienvenidas.


1 comentario

  1. Jaime Estrada agrega este comentario | Permalink

    Ser periodista en Mèxico se ha vuelto una profesión peligrosa, sin duda ahora se deben tomar todas las precauciones, para evitar ser vìctima del crimen organizado o la parte corrupta del Estado.
    Lo primero es sobrevivir y en condiciones extremas como las que ahora tenemos en nuestro paìs pueden quizàs aplicar la frase del Che Guevara¨ Un paso atràs y dos adelante¨. Ya habrà tiempo de recuperar terreno pero ahora es tiempo de salvar la vida.

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