La recreación como parte de la reflexión es vital. En días pasados de manera breve y entretenida a través de una película, conocí un poco más sobre la filosofía de un hombre cuya historia siempre me ha interesado; Nelson Mandela, líder moral y político de una nación cuya historia marcada por aspectos raciales desde su colonización por los británicos y el arraigo cultural de sus primeros habitantes expone las dificultades de la generación de identidad nacional.
Invictus es una película dirigida por Clint Eastwood de finales de 2009 y que está basada en el libro de John Carlin Playing The Enemy: Nelson Mandela y The Game. Por el propio nombre se deduce trata en parte de la biografía de Nelson Mandela protagonizado por el veterano actor Morgan Freeman, durante la Copa Mundial de Rugby realizada en 1995 , destaca la actuación de Matt Damon como Francois Pienaar líder del equipo sudafricano.
Como la explotación de minerales lo fue para México durante la conquista española, los diamantes y el oro lo fueron para Sudáfrica y sus conquistadores de origen británico, hasta 1910 cuando lo que existía era una soberanía vasalla anclada a la Británica mediante el nombramiento de colonia, y no fue sino hasta 1994, que Sudáfrica se consideró parte de la mancomunidad de naciones al realizar por primera vez elecciones democráticas.
Sudáfrica es como México, conocido por su diversidad de culturas, idiomas y en su caso diferencias en creencias religiosas. Once idiomas son reconocidos como oficiales por su Constitución, en esta película se nos trae a occidente un pedazo de Sudáfrica que expone la visión de un hombre como Mandela que a través de un deporte nacional trata de generar identidad nacional, lo cual es un merito en el sentido de que poco o nada se sabe de los problemas en Sudáfrica siendo de los países más relevantes en el continente Africano.
Sudáfrica inicia su historia como amalgama cultural a partir del año 1652 en Ciudad del Cabo donde una compañía Holandesa tuvo como asiento este territorio, en 1806 esta ciudad se convertiría en colonia británica, permitiendo el paso a migrantes europeos que se asentaron en Sudáfrica, produciendo más tarde conflictos con las poblaciones originarias de Afrikáners, Zulús y Xhosas por disputas territoriales.
Estas diferencias de carácter multicultural en su historia destacan exponencialmente el problema racial que llevó a la confección del sistema de segregación racial conocido como apartheid que establecía una agresiva e indignante estratificación racial llevada a su propia legislación y contra el cual aún después de su “desaparición” mantiene seguidores, pueden abundar sobre esta afirmación en la lectura del documento de la Declaración y el Programa de Acción de Durban que son el resultado de los estudios y debates presentados antes y durante la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, llevada a cabo en la ciudad de Durban, Sudáfrica entre agosto y septiembre de 2001 y cuyo objetivo primordial era “establecer lineamientos y recomendaciones a los Estados, a las organizaciones no gubernamentales y al sector privado para emprender una verdadera y frontal lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia”. Pues independientemente de que Sudáfrica eliminó el llamado apartheid, el racismo no es fácil de abolir de un solo golpe; los sentimientos y las acciones tardan más en ser sinceras que las propias acciones de los gobiernos, somos humanos y vulnerables a los cambios que a nivel de conciencia no llegan por decreto sino por conciencia social que solo llega cuando se recibe educación de otra forma llega por represión, que no es jamás garante de la inevitabilidad de los errores del pasado.
Siendo el paso más importante no el aspecto cultural que expone la película de Invictus, sino los acontecimientos de 1995, en que el nuevo Parlamento sudafricano promulgó la ley sobre la reconciliación nacional, por la que se creó la Comisión Verdad y Reconciliación (TRC, Truth and Reconciliation Commission) y que constituye hoy en día el espacio social y político de Sudáfrica, la reconciliación debía estar en la agenda del día incluso deportiva. A petición, conjuntamente, de miembros del ANC [Congreso Nacional Africano] y de algunos miembros blancos del antiguo régimen, se decidió que si Sudáfrica tenía que sobrevivir, había que atravesar por una reconciliación nacional, comenzando por la constitución de esta Comisión.
Sudáfrica contra toda su historia mantiene de forma permanente el intento de una reconciliación sobre la que se cimente el futuro de una nación cuya historia dolorosa no se obvia pero motiva al cambio estructural para lograr equidad y justicia como punto de partida, sin duda Sudáfrica enfrenta todo un ejemplo de voluntad política en la reconstrucción nacional.
5 comentarios
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Creo que líderes auténticos como Mandela deberían ser el ejemplo para los políticos de nuestro país. México está sediento de justicia y para ello únicamente líderes éticos y con visión de estado son quienes deberían ocupar las más altas posiciones del poder político en este país.
¡Ojalá tuviéramos en México al menos unos 500 líderes como Mandela!
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@Luis Puente:
Luis ojala los hubiera…saludos,Iliana
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@Luis Puente: Ojala Luis! gracias por comentar.Iliana
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a diferencia de martin luther king y gandy a mandela si le toco ver los frutos de su lucha. son lideres en toda la extensión de la palabra,muy bueno ocuparse de ellos. felicidades-
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@juan carlos garcia: Gracias Juan Carlos, sin duda todas ellas figuras de líderes que debieran inspirar a otros en sus encomiendas,tras Nelson Mandela y Fidel Castro- aunque a muchos no agrade- no quedan líderes de esta envergadura, ojala pudiera decir por que ahora lo estan de forma multiplicada, pero no, aun no se ven sus resultados. Cuídate mucho,Iliana
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