Tuve una pesadilla

Lorea Canales

Lorea Canales es abogada, periodista y escritora. Estudió derecho en el Tecnológico de Monterrey e hizo la maestría en la Universidad de Georgetown. Antes de escribir sobre temas jurídicos para el periódico Reforma, trabajó en diversos despachos en Monterrey y Washington y dió clases de Derecho Público en el ITAM. Trabajó en el equipo de campaña de Felipe Calderón. Su más reciente publicación fue el perfil del cementero regiomontano Lorenzo Zambrano para el libro Los Amos de México. Actualmente vive en Nueva York con su esposo y dos hijas. Está cursando la Maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York.

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Soñé que a las mujeres sólo se les valoraba por su capacidad de tener hijos. Para tener hijos había que estar en un “buen” matrimonio y, para estar en uno provechoso, había que ser vírgenes, pues también se les valoraba su virginidad. En mi sueño no importaba lo que pudieran alcanzar profesionalmente, ni lo que pudieran ser, pues no valían, ni se valoraban ellas mismas. Entiendo que históricamente ha sido así, que las mujeres eran (éramos) consideradas un objeto, sin derecho de propiedad, de voto, de emitir contratos…
Pero pensé que algo había cambiado, que una mujer podía sobresalir en otros ámbitos: en los deportes, como Lorena Ochoa y Ana Guevara, en el periodismo como Carmen Aristegui, en el comentario político como Denisse Dresser, en el cine como Salma Hayek, en la música como Julieta Venegas y Alondra de la Parra, en la abogacía, Carolina Machado, en la mercadotécnia como Ana María Olabuenaga, en las artes, Betzabé Romero, Teresa Margolles, Graciela Iturbide, en la literatura como Elena Poniatowska y Carmen Boullosa. Que una mujer podía ser algo más que sexo, útero o adorno.
En mi pesadilla, la mujer sólo se veía a ella misma como la ven los hombres, o como objeto sexual, o como objeto fecundo. Si una mujer no tenía hijos o no estaba casada era infeliz, y también si una mujer no era joven ya no servía de mucho. Desperté y me di cuenta que no estaba soñando, que hay hombres y mujeres por ahí a los que todavía no les cae el veinte de lo valioso que somos las mujeres, fecundas o no, casadas o no, vírgenes o no, jóvenes o no, guapas o no.

PD. Hice una búsqueda en Google buscando el apellido de Teresa Margolles, y se me ocurrió poner Artistas Mexicanas. Los primeros encabezados que salieron fueron: Artistas Mexicanas Desnudas. Como dicen acá: “I rest my case”.


3 comentarios

  1. Juan Enrique Leal S. agrega este comentario | Permalink

    Estupenda reflexión, me da gusto saludarte y ver tu madurez intelectual. Hoy, estoy haciendo un estudio sobre la mujer en el poder, creo que tu reflexión me despierta mas la inquietud de acabar de una buena vez con el machismo pernicioso que tenemos muy arraigado. Soy padre de dos hijas, y quiero para ellas un mundo normal, donde convivan de manera conjunta hombre y mujeres, pues unidos somos complemento.

    Te deseo lo mejor.

    JELEALS

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  2. **//La_MaNzAna**//** agrega este comentario | Permalink

    vivo en un pueblo donde la virginidad, y la juventud es nuestro unico boleto…como
    mujer….

    Pero yo hasta en mis pesadillas lucho contra eso!!!!!

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  3. juan carlos garcia r agrega este comentario | Permalink

    mis mejores y mas leales compañeros de mi vida han sido mujeres. Amigos varones claro que los he tenido y muy valiosos pero el cambio de actividades y la rutina han podido más que una amistad duradera. Ni hay necesidad de describir a mi madre y a mi esposa por su apego a mi, a pesar de tantos errores que he cometido. Hablar de madurez, lealtad, amistad, comprensión y la capacidad de emitir un jucio certero, a veces punzante pero siempre útil, es hablar de una mujer. Si algún día llegas a tener una buena amiga, conservala, a pesar de la no aceptación de las mismas mujeres. Se hombre, conservala.

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