El futbol es la “economía” número 17 del mundo, dicen los expertos, y lo acaba de demostrar con la Eurocopa. Austria recibió más de 500 millones de euros de beneficio. Pero en España será aun mayor. La transmisión de la final alcanzó cuotas de pantalla de 88 % en el país ibérico y récords del año en el resto de Europa. Los efectos económicos son inmensos y algunos incalculables. ¿Cómo costear el desperdicio de horas de trabajo que significará para los españoles la celebración interminable que los consume desde el domingo en la noche? ¿Cómo evaluar los beneficios económicos que el triunfo de su selección propiciará en el país simplemente por la mejoría del estado anímico? Por lo pronto hay dos “ganones” en España: Rodríguez Zapatero que se quitó la etiqueta de estar salado (siempre perdían cuando él estaba presente) y el grupo Prisa, editora de diario El País. Por 70 millones de euros adquirió los derechos de transmisión de la Copa a través de su nueva Cadena Cuatro, en un esfuerzo desesperado de incrementar la sintonía. Si España hubiese sido eliminada al arranque la pérdida habría sido histórica. A 50 mil euros los 20 segundos de anuncios y habiendo campeonado España, Prisa se sacó la lotería.
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