Si son ciertos los reportes de varios periódicos y revistas y hay estudios donde se señala que el adulterio va en aumento de manera abrupta, me pregunto si aún tiene sentido pedir y creer en la fidelidad de la pareja ¿no sería mejor suponer que la infidelidad es un hecho y construir de ahí otro tipo de relaciones? Creer en lo que es falso implica vivir en el engaño y, cuando la evidencia es mucha, ser un obcecado.
6 comentarios
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Luis:
Hay un “salto” lógico en lo que planteas: puesto que el adulterio requiere un pacto monógamo que se violenta, si fueramos capaces de adoptar nuevas bases para nuestras relaciones, la infidelidad desaparecería junto con la condición necesaria que la define, no?
Por lo demás, de acuerdo: está sobrevalorada y de remate borra lo que importa que es mantenerse LEAL
Saludos
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Yo no vi ningún salto lógico… Creo que Luis tiene razón, si finalmente todos los seres humanos tendemos a ser libres, ¿por qué cuernos esperar que una relación de pareja funcione toda la vida? Aunque también depende del concepto que se tenga de pareja. Quizás algunos lo vean con más pasión, otros como una compañía, otros como con expectación, qué
sé yo.
Alguna vez escuché que alguien decía que el hombre no era infiel en sí, sino que más bien buscaba el amor en la Eva que había perdido Adán -él mismo-, ahora repetida -como él mismo también lo estaba- en todas las mujeres del mundo…
Aquí en todo caso, sería mejor decir desde un principio a la otra persona qué es lo que se piensa de la vida en pareja… y así nos ahorraríamos muchas bodas insulsas con sus respectivos divorcios. Y también veríamos parejas bien asentadas, sin problema alguno de infidelidad. En fin…¡Saludos a ambos!
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El carácter inconcebible del que dotamos a “La Infidelidad”, parte de nuestro inmenso ego y nuestra pequeña capacidad para aceptar que somos más un mosaico limitado de virtudes y defectos que un caleidoscopio de infinitas características en el que nuestra pareja siempre encontrará absolutamente todo lo que busca.
Por qué habríamos de temer e impedir que el otro se relacione (y agréguese aquí el adverbio que guste) con más personas si sabemos que lo fundamental le une a nosotros? Y si no es así, si no compartimos con él o ella lo que es verdaderamente importante, por qué queremos retenerlo?
Para mí, lo hiriente de la infidelidad no surge de no ser el único sino de la mentira, que es algo inaceptable en cualquier tipo de relación, amistosa, familiar, etc. La monogamia es algo cultural, por tanto su valor es discutible y uno es libre de manejarse del modo que prefiera siempre y cuando no lastime a los demás, es decir, sea sincero.
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Me parece que los comentaristas están tratando la infidelidad de una manera muy simple, sin tomar en cuenta que casi siempre hay víctimas inocentes de este fenómeno social.
Los hijos son quienes en muchos casos vienen a pagar los platos rotos como consecuencia de la separación y/o divorcio de los padres, y cuando fallecen o van a prisión como producto de homicidios o violencia, las consecuencias son aún más terribles.
Las parejas que inician su vida juntos no deberían procrear hijos, hasta que consideren que tienen buenas probabilidades de permanecer unidos y de ser fieles.
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Considerar las buenas posibilidades no es una garantía de nada, estimado Jaime
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Tienes razón Rodrigo en probabilidad y estadística no hay garantía. Con todo el respeto y admiración que por su talento y trayectoria poseen los comentaristas de Diasiete y particularmente con afecto a Marlén, hice el comentario anterior.
Considero que la infidelidad es un problema social complejo con vertientes psicológicas, económicas, biológicas etc. cuyas consecuencias en la familia suelen ser desvastadoras y por ello me parece que requiere de un análisis más integral, de hecho es un excelente tema para un editorial de Diasiete en un próximo número.
Reciban un saludo afectuoso
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