La prostitución del espíritu

Jorge Alberto Castro

México DF.- Filósofo de profesión y vida. Colaborador de Dardos en la revista Día Siete. Apasionado por la música. Gusto por la historia, poesía y la educación.

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Sucede que cuando deja de ser necesario un acto particular del hombre, se llega a convertir en capricho o un lujo. Esto lo evidenciamos en algunos aspectos del ser humano como: la caza, el comercio.

Así, cuando el hombre vivía en salvajismo, todos tenían que ejercitarse diariamente en la técnica de la caza, debido a que ésa era su principal actividad, por ende, necesaria. Tenían que conseguir la comida de cada día bajo sus propias manos; era su modo de subsistencia.

Por lo que dicha acción, en aquel entonces, era un acto vulgar, es decir que todo el mundo lo practicaba.

La tecnología avanza y son pocos los que continúan cultivándola, pierde su característica de cotidianidad y se vuelve innecesaria para la mayoría, adquiere otro carácter, uno más elevado, pues acaba siendo un mero lujo de la nobleza, un privilegio de los poderosos, un pasatiempo o un deporte inclusive, ya que ahora no cualquiera caza.

Esta transformación también sucede con el comercio, pues ahora también es parte de la elite.

No obstante aquí no reside el problema, sino cuando sucede a la inversa y más en aspectos en donde abarca la gobernabilidad de la sociedad: la política.

La estimación de este oficio está dejando (o dejó) de ser la lujosa actividad que llevaban a cabo sólo algunos; aquellos que llegaron a prepararse arduamente, tanto profesionalmente como por experiencia y verdadera vocación.

Perdió su exclusividad, pues ahora cualquiera lo “ejerce” o pretende hacerlo, cuando debería no solamente ser una técnica u oficio, sino un verdadero arte, el arte de la polis.

Estos hombres están subestimando, desgarrando cada letra del término para convertirlo en una total burla. Vendiendo a cada rato parte de la esencia humana (porque el hombre es un animal político). Incurren, como lo denominaría Nietzsche, en una verdadera prostitución del espíritu.


3 comentarios

  1. Jaime Estrada agrega este comentario | Permalink

    Me parece una interesante reflexión, sin embargo cuando hablas de comercio como una actividad de la èlite, seguramente te refieres al que realizan los magnates, porque el comercio de los ambulantes y otros que obtienen apenas lo suficiente para subsistir si es una verdadera necesidad.
    Estoy de acuerdo en lo esencial de tu dardo, los grandes males de este siglo XXI provienen de actividades que únicamente buscan el lucro y el lujo a costa de dañar el ambiente y a los demás.

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  2. Jorge Castro agrega este comentario | Permalink

    @Jaime Estrada: Claro, me refiero a los magnates, a aquellos que justifcan el lujo contra todo, aunque dañe a los demás.
    Por otra parte, la política tiene que recuperar su calidad, no es una burla, ya que así lo es en este país. Es similar a la medicina, es decir, un médico que sólo ejerce su actividad de manera lucrativa, daña a la gente y a sus pacientes (un acto egoísta), así también pasa con la política, pues aquí estamos hablando de lo que ofrecerás a la gente, es el gobernante junto con el estado el que acoge y vela por la seguridad y bienestar de los gobernados…

    Gracias por tu comentario Jaime, Saludos!

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  3. leonele aguilar agrega este comentario | Permalink

    Es la primera vez que entro y no se si esta es la ultima seccion? en fin.

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