En el más reciente tramo de esta crisis sanitaria que vive el mundo y México como epicentro del “temblor”, puedo enlistar varias cosas que desde mi punto tienen mucho de verdad –independientemente de que sean buenas o malas noticias-, y que deseo compartir por si resultan de alguna utilidad para ustedes:
-Acudir a recibir atención médica al primer síntoma de contagio es casi garantía de que habrá recuperación de la enfermedad.
-Los antivirales Tamiflu y Relenza si son eficaces contra la infección. Pero repito, solamente si se acude a tiempo al médico para recibir diagnóstico.
-Tomar antivirales sin estar enfermos no ayuda para nada, al contrario, debilita al organismo ante un ataque verdadero la influenza tipo A, nulificando la capacidad de las medicinas para combatir el virus.
-El uso de cubrebocas no está demás, pero lo realmente importante es ser obsesivamente higiénicos, sobre todo con nuestras manos, aunque también con el entorno que nos rodea, desinfectando con cierta regularidad las superficies que pudieran estar expuestas al virus.
-Ordenar la suspensión de clases, de actividades en la administración pública, en comercios e industrias, e incluso en el ámbito de lo privado, como en lo relativo a fiestas diversas, es una medida adecuada en tanto que evita efectivamente el crecimiento exponencial del contagio.
-Las cifras y datos relativos a muertes, enfermos y contagios difícilmente podrán ser exactos, o incluso coincidir. Eso se entiende, pero el programar dos conferencias diarias resulta inútil si no hay de por medio un análisis profesional de los datos que requieren los medios, y de las necesidades de comunicación del gobierno.
-Es altamente probable que exista una segunda ola de contagio, en un lapso de entre 3 y 12 meses posteriores a la primera ola, lo cual quiere decir que esto no se acaba hasta que se acaba, y no debemos por nada relajar las medidas de prevención al nivel mínimo, porque corremos el riesgo de ser golpeados con más fuerza.
Ser gentiles, amables, extraordinariamente solidarios y sensibles frente a quienes nos rodean es indispensable. Respetar las opiniones -francamente diversas y contrastantes- sobre lo que se hace o se deja de hacer por parte del gobierno, es fundamental.
Se puede disentir, opinar, criticar. Pero lo que verdaderamente no se puede en estos tiempos de carencia, de miedo, de aislamiento, es dejar de pensar en cómo podemos ayudarnos -indirecta o directamente- los mexicanos, y no sólo pensarlo, también hacerlo.

















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