En las listas mundiales deber铆an incluir a la Ciudad de M茅xico en los primeros lugares de producci贸n de ruido. Posiblemente, no exista un segundo sin que un sonido altere nuestro sistema nervioso. Por supuesto, tranquiliza saber que la contaminaci贸n ac煤stica no causa da帽os permanentes, aunque la sordera s铆 es irreversible.
Las 贸peras matutinas del gas, los tamales, los camotes, el cami贸n de la basura, los aviones, las f谩bricas, las hojas de los 谩rboles, los helic贸pteros, los gritos, la m煤sica, los motores, las llantas de los autos, los celulares, las alarmas, las sirenas, los p谩jaros, los timbres, los teclados, la cafetera, la aspiradora, las lavadoras, las puertas, los pasos, los perros, los mosquitos…y s铆, por 煤ltimo, los cl谩xones (o Klaxon), que adem谩s son marca registrada.
El o铆do humano no aguanta demasiada complejidad, pero tal vez Cage tenga raz贸n cuando dice que “Donde quiera que estemos, lo que escuchamos generalmente es ruido. Cuando lo ignoramos, nos perturba. Cuando lo escuchamos, lo encontramos fascinante.”
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