El taxista es un joven vietnamita de treinta años cuya familia emigró a Francia durante la guerra de Vietnam. Al arrancar me preguntó mi nacionalidad. Inmediatamente relacionó México con los Estados Unidos. Ustedes rezarán para que gane Obama, aseguró más que preguntarme; la política internacional de Bush ha dañado al planeta entero, afirmó con argumentos sólidos.
Saliendo de una cena tomé otro taxi, el conductor era de origen iraní, escuchaba atentamente un programa radial de debate sobre elecciones en Norteamérica. Cuando le pregunté por qué estaba tan interesado, el hombre aseguró que si “logramos que gane Obama el mundo será un mejor lugar”. La apropiación de las elecciones norteamericanas me dejó impresionada. Un taxista franco-iraní no tiene acceso a las urnas americanas, pero ciertamente, como millones de personas en el mundo, entiende lo que significaría la llegada de Barak Obama a la presidencia del país más poderoso del mundo.


















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