Aunque seamos incapaces de admitirlo ante los demás, enfrentados a nuestro espejo nos vemos imposibilitados de fingir: no hay sorpresa alguna en las traiciones a que tarde o temprano nos veremos despiadadamente expuestos. Lo sabíamos y, sin embargo, nada hicimos para prevenir el daño que seres sin escrúpulos –generalmente cercanos, muchas veces muy cercanos- nos infligieron en algún momento de nuestras vidas. ¿Qué nos lleva a interactuar con monstruos amorales capaces de venderse al peor postor a cambio de un botín escaso o inexistente? ¿No será la bondad inerme una especie de soberbia escondida en lo más recóndito de nuestras perversiones? ¿Algo así como “conmigo no podrán”? Qué bien hace la buena gente cuando todo lo demás ha mostrado su rostro verdadero. Son esos momentos en que la existencia se convierte en una escuela donde el dolor refleja su calidad inútil. Está en nosotros aprender la lección, para que la próxima vez que el diablo nos enseñe su cara de ángel podramos dar la vuelta y seguir, con dignidad, nuestro camino.
4 comentarios
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Yo ya no entiendo! Soy muy transparente y a algunos no les gustan mis reacciones, que sea más “diplomático”, me resulta más difícil vivir así, pero es más reconfortante!!!
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dardo preciso y exacto.
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Mónica:
La primera lectura del texto me dejó incómodo, la verdad. Me sonaba acusatorio pues temo que todos hemos traicionado alguna vez
Y entonces reparé en la soberbia indefensión de la que también hablas. Lejos de relativizar las responsabilidades, creo ahora que tienes toda la razón y que los juegos de la víctima/verdugo se juegan, para nuestra desgracia, siempre entre dos
Gracias por la última propuesta: queda en todos aprender la lección
Saludos
R
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No se si la bondad sea una especie de soberbia escondida en lo más recóndito de las perversiones. Lo que creo es que nada existe 100% bueno ni 100% malo, todos somos suceptibles de ser víctimas o victimarios, de estar arriba o abajo, en la noche o en el día y buena parte influye el entorno y otra parte los principios pero el riesgo de estar en el bien o en el mal, para todos existe
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