Silencio o cumbia, poder escoger

Carla Faesler

Es mexicana. Autora de los libros de poemas Anábasis Maqueta, Editorial Diamantina, 2004 ("Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen"), de No Tú sino la Piedra, (Ediciones El Tucán de Virginia 1999) y de la plaquette Ríos sagrados que la herejía navega, (Ediciones Mixcóatl, 1996).

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¿Qué cree usted que suceda a los mexicanos ejemplo de la impunidad?

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Muchas gracias Señora Elektra, Señora Farmacias del Ahorro, Señora Viana y demás Señoras y Señores Comercios que se dicen Populares, por pensar que la música estridente de géneros dudosos debe acompañar nuestra vida en la calle y nuestro trabajo cuando somos sus vecinos. Gracias, pero no nos gusta, no queremos tener que escuchar su selección musical a todo volumen. Estoy segura de que no sólo nosotros, también sus propios empleados sufren el flagelo de los decibeles agrediendo sus mente y su cuerpo, algo que seguramente no sucede en sus oficinas corporativas, en donde - en la majestad del silencio - se toman este tipo de decisiones, pensándolas como óptimas formas de difusión y atracción de consumidores. Pues créanme que no funciona, no van ustedes a vender más planchas, calentadores o aspirinas. Les quiero decir, con todo respeto, que existe una forma de contaminación tipificada como “contaminación auditiva” y que produce agresividad, irritabilidad, daños en el sistema auditivo, circulatorio, en fin, lean sobre esto, hay mucha información. Por último, quería pedirles, Señoras y Señores del Comercio que se dice Popular, si no fuera mucha molestia, que nos dejen escoger entre el silencio y el ruido, que cada quien prenda o apague como se le dé la gana. No nos quiten ese derecho.

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4 comentarios

  1. Rolando agrega este comentario | Permalink

    Estoy totalmanete de acuerdo con usted, pero, si gusta compartir las incidencias que le ocurren, podríamos formar frente común.

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  2. Merlin agrega este comentario | Permalink

    Comparto totalmente tu opinion, ya estoy harto de que en cada esquina que hay un negocio de estos, tengan unas dos bocinas a todo volumen, con musica horrible, y con una calidad de sonido que lo hace parecer radio de am a todo volumen.
    Y que me dices del metro, en cada estacion se sube un tipo con su mochila a la espalda, comienza a grito pelon ofreciendo sus discos pirata y luego la musica a todo volumen, ya estoy harto de vivir preso de los caprichos de unos cuantos, de tener dolor de cabeza constante, por que ahora tambien hay que soportar hasta el tipo de a lado con sus audifonos a todo volumen, si el se quiere quedar sordo esta bien, pero que culpa tenemos los otros.
    Y que podemos hacer?, nada en mi opinion, solo no comprar en estas tiendas? mandar una carta pletorica de insultos al doc. simi? yo por el momento me quedo con mi dolor de cabeza y las ganas de irme a vivir a australia, en donde no voy a tener un vecino en 3 kilometros.
    Un abrazo!
    p.d. creo que tambien podemos comprare unos protectores para los oidos, de esos que utilizan los que trabajan en el aereopuerto.

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  3. Miguel Ãngel agrega este comentario | Permalink

    Uy, y eso que no vives acá en el Norte, donde, por la calle, te sobresaltan los más caprichosos e inopinados géneros musicales y no se diga si tienes la mala fortuna de que a tu vecino le encanta escuchar, con el volumen en el cielo, el pasito duranguense u otros adefesios rítmicos que te recuerdan las andanzas “heroicas” de los narcos.

    Ni modo, las mayorías mandan, todos creen que a uno también le gustan esas expresiones guapachosas, épicas y timbaleras… Ah, y olvidaba la aportación lírica de algunos estribillos, vaya que son piezas poéticas donde se nota que el autor se quemó las pestañas escribiéndolas.

    Es una chulada vivir en México…

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  4. Heber agrega este comentario | Permalink

    Es triste aceptarlo pero creo que somos pocos los que mostramos indignación por que algunos se adueñen de los gustos de los demás y los impongan en su escandalo de porquería.

    Los bailes populares se atascan de gente, pero nadie se entera si hay programa en el conservatorio o las distintas salas de nuestra ciudad y algunas del interior donde el gobierno hace esfuerzos desesperados por que la gente se cultive e incluso es gratis.

    Y que me dicen del clásico farol que le sube a su stereo y pone su porquería regetonera o duranguense.

    Asi que creo que si vende el poner un escandalo afuera de las tiendas antes mencionadas por que el tipo de gente que compra ahí en su mayoría no generalizando es ese tipo de personas.

    Hacer creo que muy poco se puede hacer cuando la cerrazón es voluntaria eso pasa en este tipo de paises que a diferencia de Australia como comentas Merlin fué un pais que se planeo este mi querido México sólo ocurrió…

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