Los anormales

Luis Felipe Lomelí

Su último libro de cuentos fue Ella sigue de viaje (Tusquets, 2005) y; su primera novela, Cuaderno de flores (Tusquets, 2007). Sus amigos de izquierda juran que es derechista y, sus amigos de derecha, juran lo contrario.

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La gente se acostumbra a todo (o casi). Y, al acostumbrarse, lo que era disparatado se vuelve normal. Así, por ejemplo, alguien se acostumbra a que su casa tenga puerta y que, incluso, ésta se cierre con llave por la noche. O a que se cierre con llave cuando nadie está. O que se cierre con llave a toda hora. O que a la llave se le añada una barra, otro seguro, un “ojo”, una reja… un puente y un canal con cocodrilitos. Por supuesto, lo que es normal para unos; para otros es paranoico, esquizoide o, simplemente, anormal: todo depende de dónde viva la persona. Porque sí, por extraño que nos parezca a los anormales, hay lugares –¡incluso en este país!—en donde no es normal ponerle “seguro” al carro, ni alarma, ni “bastón”, ni GPS, donde las patrullas sí tienen placas y matrícula, donde nadie toma un taxi pensando que lo van a secuestrar, donde los policías sí están para “proteger y servir” y no para “extorsionar e intimidar”, donde se puede caminar por las noches y usar los puentes peatonales y dormir con las ventanas abiertas. Sí, sí existen esos lugares. Algunos locos creen que “su realidad” es la única que existe. Olvidarnos de que hay otras maneras de vivir, de que no es necesario estar en la barbarie en la que vivimos, es el primer paso de la locura colectiva.

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5 comentarios

  1. Fernando Montes agrega este comentario | Permalink

    Desde que robaron mi depa, ya voy por la tercer chapa. Lo peor es que me robaron mis propios vecinos. Es de locos pensar que esto puede ser normal.

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  2. Magnolia agrega este comentario | Permalink

    Sí, se nos suele olvidar que existen lugares así, por suerte tengo acceso a esos dos tipos de vida, uno en el que puedo bajar del coche sin poner seguro y otro donde ni en el carro con seguro, alarma y demás me siento tranquila, es une ventaja pues nunca me olvido de que existen otras maneras de vivir…

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  3. Lourdes Pérez Gonzál agrega este comentario | Permalink

    Vivimos en un pais de amorales y desvergonzados, los politicos de antes ahora viven de lujo porque no ayudaron al pais, pero si lo saqueron. Los politicos de hoy quieren vivir de lujo, no importa ya el partido, y saquean a nuestros bolsillos. No solamente nos asaltan los vándalos o los vecinos, sino nuestro mismo gobierno(recordemos las tenencias, o las tomas ilegales de la tribuna en el congreso). Nos asalta un vándalo en una esquina, vayamos en nuestro auto, en un transporte público o a pié, y uno busca algún policia y no existen, luego del suceso uno acude al ministerio público y lo primero que hacen es no creerle que lo asaltaron.
    Los ciudadanos que derechos tenemos, porque no veo que Derechos Humanos levante su voz y defienda nuestra libertad de vivir tranquilos y seguros, ni nuestro derecho a que este gobierno nos de la seguridad para realizar nuestras actividades sin preocuparnos porque tal vez en la esquina de nuestra casa(no importa la colonia) nos hagan un secuestro express, nos asalten o nos secuestren. No se en que lugar de este pais pueda uno vivir seguro y tranquilo, pero me parece que exactamente en ninguno, si en el estado de México los judiciales les cobran a los comerciates por “su seguridad”.
    Diganme ahora, que podemos hacer las personas que no andamos en manifestaciones y argüendes partidistas, que si ejercemos nuestro derecho al voto y que vemos a este nuestro pais, hecho una torre de babel donde cada quién solo vé por sus intereses, politicamente hablando, y los ciudadanos, quienes los mantenemos, les importamos un comino, ya que cuando llegan a algun puesto su mira es como llegar al siguiente, sobre de quién han de pisar.

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  4. Luis Felipe Lomelí agrega este comentario | Permalink

    Estimada Lourdes,
    Agradezco mucho tu comentario. El objetivo de este dardo es, como apuntaron Magnolia y Fernando, no olvidarnos de que se puede vivir de otra manera. Esto no quiere decir que la violencia se pueda erradicar: hay crímenes horrendos en cualquier parte del mundo y la transnacional de las drogas despedaza todo lo que toca.
    Sin embargo, por un lado, la Ciudad de México, Culiacán o Ciudad Juárez no son por suerte TODO EL PAÍS, sino que son ciudades anormales de gobernantes cínicos.
    Y, por otro lado, que la situación tampoco es irremediable. Ciudades que tenían peores cuadros de violencia, como Medellín y Bogotá, se volvieron ciudades bastante más vivibles que el D.F. gracias a los buenos manejos de sus alcaldes, Sergio Fajardo y Antanás Mockus, respectivamente. No es fácil –y vaya que Colombia es un lugar bastante más complicado– pero es cuestión de querer hacerlo y de que los ciudadanos no nos regocigemos en los pequeños placeres que nos da la abulia y la corrupción.

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  5. Aleejandra* agrega este comentario | Permalink

    Para no agregar más cosas que son obvias (que si este país está lleno de corrupción..que ni todas las marchas servirán si no se cambia de actitud.. y bla bla bla ), sólo me resta decir que, “Un canal con cocodrilitos” alegró mi día. Jaja

    SAludos Felipe!

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