¿Se lleva Usted a la cama genitales y piel? Hágalo, pero no olvide quitarse antes las lagañas y lavarse las orejas.
Espero, de verdad, que la recomendación no sea una impertinencia; deriva, nomás, de mi creencia en que para hacer el amor –como para cojer– ha de ponerse todo el cuerpo en ello. Y éste siente, huele, prueba, toca, mira, escucha y dice con cinco sentidos y más órganos que los supuestamente emblemáticos del caso.
Asà que, por favor, no espere a esa temida conversación postcoital para decir cosas aunque resulten desarticuladas al punto del gruñido; en cualquier caso vale más la pena gemir fuerte y que el otro sepa, que luego preguntarse cómo le fue a cada quien…
Textos anteriores de Rodrigo Bazán



¿Qué puedo hacer?