Y si el Estado es tan incapaz de actuar a favor de la ciudadanía y nada más anda dando tiroteos a diestra y siniestra, matando más inocentes que delincuentes, pues que se haga un nuevo esquema de impartición de justicia y de seguridad pública.
No soy ni priísta, ni perredista ni panista ni nada: soy apartidista. No creo en los políticos ni en sus partidos, pero sí creo en las estrategias, cuando son buenas.
Normalmente diría que el Estado Mexicano tiene las leyes aplicables en materia de seguridad y justicia. Que es una labor propia del Estado realizar cuantas contingencias sean justificables –por ser necesarias– para evitar la corrupción y la consolidación de los distintos cárteles y demás agrupaciones criminales en aras de la paz social. Lo sigo diciendo cuando hablo en el campo del derecho teórico, el impoluto, el de las ideas.
Pero a estas alturas ya no puedo decir lo mismo después de tres años en constante guerra y ningún resultado: la inseguridad se incrementa, la drogadicción entre los jóvenes aumenta y la violencia permea nuestras casas al momento de prender la radio o la televisión. Así que la idea del alcalde sampetrino Mauricio Fernández Garza no suena, en estos tiempos (insisto), tan descabellada: formar un escuadrón policíaco contra la delincuencia organizada auspiciado por la IP no suena tan mal. No, si nos ponemos a pensar que muchas de las veces los políticos son también empresarios, y que aunque así no lo fuera, ellos han ganado muchísimo dinero a costa de la explotación obrera en los últimos ochenta años.
Entiendo que la posibilidad de una corrupción interna pudiera ser viable por cuanto el poder no escatima posiciones de carácter público o privado, y ya sabemos que el poder siempre engolosina. Y francamente creo que tarde o temprano ello ocurriría. No obstante, más que aplaudir e incitar su realización en lo concreto, aplaudo las agallas de este dirigente para desnudar las imperfecciones de un operativo que desde sus inicios dio muestras de una completa ineficacia. Las cifras no ayudan, el clima tenso de interacción humana que se respira en todo México actualmente, sí.
Y ahora que sabemos que es posible hablar y dar propuestas alternativas para solucionar un problema de gran envergadura como lo es el narcotráfico en México, habría que comenzar a reposicionar la labor de un dirigente frente a su pueblo y la capacidad de éste para dar opciones viables. Dicen que dos cabezas piensan mejor que una. Ahora imagínense si son más de un millón.
1 comentario
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No estoy absolutamente nada de acuerdo con su comentario, vivo en el Estado de Tamaulipas y he visto con mis propios ojos la entrada de lo que aqui le llamamos “La Maña” dentro de las Alcaldias y lo peor, denro de la Policía y transito del Sur de Tamulipas, ¿Usted es de las que cree que hay que decirles a estos cuates “Disculpeme usted, pero seria usted tan amable de subir a la patrulla”?, no señrita, a ellos hay que COMBATIRLOS, no negociar y nada de diálogo, si esto sucediera y me tocara a mi salir herido o hasta muerto, que no se castigue a nadie por este hecho, ya que es la unica forma de enfrentar a esta lacra la cual nació gracias a Gobernates que le han dado cabida.
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