Todo es relativo

Jessica García Pacheco

Estudiante de octavo semestre de la Licenciatura Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, donde también es profesora adjunta. Editora del blog Unafuente.com y colaboradora en el área de investigación de la consultoría Estrategias de Comunicación. Su convicción: “De la abundancia del corazón, habla la boca y lo que para unos es locura, para otros es poder”.

Sondeo semanal

¿Qué tipo de descargas realiza más con su dispositivo móvil?

Resultados

Loading ... Loading ...

Publicidad

Si todo es relativo, entonces nada lo es. Si nos encontramos ante una disyuntiva, en medio de un conflicto que implica considerar más de una forma de entender, solucionar o disolver (somos seres humanos, es inminente) la relatividad se torna real. Hablamos de la verdad, la belleza, política, Fe, lo correcto e incorrecto, la libertad, y más cotidianamente, sobre los matrimonios gay, la forma de impartir justicia, el “combate al narco”, los casos de pederastia, los conflictos indígenas, la hambruna, la democracia, alianzas, éstos y otros tópicos ofrecen sobre charola de plata el momento (para que tomemos una postura al respecto, o para que no lo hagamos).

Después de un sin fin de argumentos, bien podríamos llegar a la cómoda frase: “todo es relativo”, porque en realidad es cómoda. Y en sentido estricto, pertinente, todo guarda relación con algo o con alguien, todo es discutible, susceptible de ser puesto en cuestión.

Sin embargo no es relativismo aceptar que existen muchas opiniones acerca de las mismas cosas, sino decir que dichas opiniones son verdaderas y que a las personas que las defienden les parecen verdaderas. El relativismo mantiene que existen muchas “verdades” o formas de conceptualizar ciertos hechos sociales, en general incompatibles entre ellas.

Pero si todo es relativo, nada es relativo. Vivimos más bien en un mundo carente de certezas, cambiante, sin límites; puede esto ser positivo, sí, pero nos puede dejar en un medio de un remolino sin rumbo, también. El ser humano necesita parámetros, modelos, absolutos (que existan por sí mismos, incondicionados), la sociología y psicología social tienen evidencia de este aspecto de nuestra naturaleza. Al no conocerlos, los construimos a partir de nuestra realidad inmediata. Pero muchos otros hacen lo mismo, y de nuevo la relatividad. Ergo: ¿Afirmar que todo es relativo es una verdad absoluta?


6 comentarios

  1. Victor agrega este comentario | Permalink

    Estimada Jessica, la afirmaciòn “Todo es relativo” se desprende de la teorìa de la relatividad, la cual se aplica a las leyes de la fìsica, completando de esta manera el trabajo sin terminar de Sir Issac Newton. Utilizar esta frase en las relaciones sociales implica serias distorsiones, tal y como pretendes plasmar, sin mucho èxito por cierto. Parafreaseando al gran Albert Einstein; “la polìtica es mucho mas complicada que la fìsica”.

    ResponderResponder
  2. Fernando Heredia agrega este comentario | Permalink

    Las cosas no son como las vemos o las queremos ver, simplemente, son como son. Sin embargo, es difícil generalizar si de sociedad y comportamiento humano estamos hablando.

    ResponderResponder
  3. Mel agrega este comentario | Permalink

    Hola Jessica, me parece muy bueno el planteo, muy acertado el punto de inflexión que encontrás entre lo relativo y lo absoluto.

    Y creo que se puede abordar este tema del relativismo desde una óptica compleja, lo cual garantiza no desmentirlo, pero tampoco ubicarlo en un lugar erróneo.

    Es decir, es innegable que la multiplicidad de opiniones sobre un mismo tema se advierten relativas cuando estas opiniones no están regidas por un único parámetro o modelo, cuando parten de las vivencias particulares.
    Esta dinámica me resulta positiva y natural, y la intención de homogeneizar este aspecto del intelecto humano es dañina e imposible.

    Sí en cambio, creo necesario erradicar todo lo que de relativo puede tener una norma, una ciencia, una institución pública (la ley, la educación, la política etc etc) porque es aquí donde nacen y se reproducen los parámetros difusos.

    No creo en lo inflexible, creo en lo cambiante como dinámica positiva, aún dentro de estas instituciones que considero, no deben ser dogmáticas. Pero sin embargo, sí deben ser claras (no emitir dobles discursos) porque eso lleva directamente a establecer pautas relativas.

    Así mismo opino que, en cualquiera de los dos casos; en el particular, personal y subjetivo, y en el social/institucional, se debe erradicar la intención de instalar verdades absolutas…. esta es una empresa que ya comprobamos que no funciona, porque no es verídica.

    En todo caso lo que se debe alentar es la construcción de “verdades” parciales (que no es lo mismo que verdades relativas), lo cual habilita a tener una base sin necesidad de un techo que inhiba cualquier progreso interrogativo.

    Un gusto leerte.

    ResponderResponder
  4. Fernando Heredia agrega este comentario | Permalink

    @Mel: Algo así como paradigmas institucionales y personales? Quizá funcione en teoría, sin embargo, el llevarlo a la practica representa todo un reto cultural que podría ser mas viable a largo plazo.
    De antemano, gracias.

    ResponderResponder
  5. Jorge agrega este comentario | Permalink

    Buen tema. Suceptible para abundarlo demasiado. Te estás enfrentando a un tema que no se originó en esta época, sino desde la cultura griega y ha estado vigente durante toda la historia de la humanidad. Sería poco sensato, como tú dices, estacionarnos con la frase “todo es relativo”, opinar de todo y creer que esa es la verdad.
    El problema no está en opinar, sino en omitir la distinción entre “doxa” (opinión) y “sofía” (conocimiento, ciencia). No toda opinión es fundamentada o sustentada racionalmente con un transfondo coherente. El relativismo se ha tergiversado en eso, en mera doxa popular, incluso arracional (no irracional) en que todo pensamiento puede llegar a ser verdad absoluta.
    El relativismo es una corriente que decae en tales acusaciones, cuando verdaderamente es más profunda. Los denominados “sofistas” surgidos en la filosofía griega antigua sostenía dicha corriente pero de manera fundamentada sin caer en extremos de absolutismos, dogamtismos o parámetros.
    En mi humilde opinión considero que ni siquiera el hombre es capaz de llegar a este tipo de modelos o al menos no de manera extremista ya que tiene una voluntad inestable, cambiante que por sus acciones o historia se determina; la naturaleza sólo lo hace fisiológicamente.
    Creo que hay parámetros en el hombre pero éstos suceden por tiempos o épocas hasta que devengan en otros modelos que imponga otras visiones, contrarias o complementarias a las que se sucitaban anteriormente.

    Te mando un saludo y un abrazo

    ResponderResponder
  6. Mel agrega este comentario | Permalink

    Hola Fernando, más bien me refiero al paradigma actual (en general); este estado de cosas dado que plantea Jessica, en apariencia colmado de relativismos.

    También opino como vos que la mutación de un paradigma a otro es un proceso lento; pero inevitablemente esto ocurre de modo paulatino, y toda actualidad constituye el proceso mismo. De modo que vale la pena considerar nuestros aportes como útiles y necesarios (por más que resulten inviables de momento).

    Interrogarse por estas cosas, es un aporte, por ejemplo.

    Lo que yo comenté anteriormente se refiere especialmente a una contra-propuesta frente a las verdades absolutas, y esto es: las verdades parciales.
    De este modo pueden convivir dos aspectos que bien marcaba Jessica, el inherente al hombre y su necesidad de anclaje conceptual y resolutivo (a modo de “verdades”), y la suficiente flexibilidad para que dichas verdades no sean dogmáticas y traben el proceso evolutivo del pensamiento (no absolutas y acabadas, sino parciales, inscriptas en el momento de la actualidad y susceptibles de cambio mediante refutación).

    Si nos ponemos a pensar, así es como funcionan las ciencias (duras y humanas).

    Yo creo que el hombre de hoy no necesita verdades absolutas, más bien necesita un método para abordar la complejidad en la que se ve inmerso.

    En este sentido, y relacionado con algo que vos dijiste en el comentario anterior (”Las cosas no son como las vemos o las queremos ver, simplemente, son como son”) debo decir que para mi esto es cierto y a la vez no lo es.

    Las cosas son como son, es un supuesto verídico, este mundo que describe Jessica; complejo, y cuya base de complejidad radica en que “todo guarda relación con algo o con alguien”, siempre existió, no es nuevo.

    Lo nuevo sí es la visión que tenemos del mundo. Y aquí es donde el mundo pasa a ser lo que vemos (no lo que queremos ver, eso ya connota intención).

    Lo que en el fondo sugiere Jessica con esto de verdades absolutas, es parte de la vieja imagen del mundo, un mundo antes de la globalización, donde las cosas aparentaban ser ordenadas porque nuestro conocimiento de ellas era fragmentado.

    Hoy día, el flujo de información que nos llega del mundo (especialmente a través de la Web) es caótico, los datos están todos al alcance de la mano. También es vertiginoso, no tenemos el mismo tiempo para procesar dicha información.

    El mundo no cambió sustancialmente, o al menos no tanto desde antes de Internet hasta nuestros días. Es decir; siempre existió esta dinámica de interrelaciones en la cual ingresar y concluir que “todo tiene que ver con todo”. Ya lo observaban los pensadores de ayer y algunos como Nietzsche reaccionaban con nihilismo.

    Hoy esa complejidad está al alcance de muchos y aparece de manera brusca, de modo que no podemos esperar gran cosa si no sabemos abordarla. En especial porque nuestra estructura aún responde a un sistema de conocimientos ordenado y fragmentado, en un mundo de datos que se presenta de repente caótico y desordenado.

    Por último, decir que todo cambio de paradigma tiene su mejor aliado en las nuevas generaciones; que por ser las personas adultas de hoy las que sufrimos el fenómeno, nos cuesta cambiar la manera de pensar o adaptarnos con rapidez. Pero sin embargo, los niños y adolescentes que nacieron con este nuevo paradigma de la información, no guardan consigo la misma lógica, y eso que aún las instituciones educativas no se renuevan lo suficiente o al ritmo necesario como para ofrecerles respuestas y métodos aplicables a esta realidad.

    Así y todo, ellos ya tienen una praxis de la complejidad, ellos ya saben lo que es una red, y están más cerca que nosotros de comprender naturalmente este paradigma de la complejidad (sugiero la lectura de Edgar Morin al respecto, donde se hace especial hincapié en la educación, terreno que me ocupa y me ha llevado a incursionar en su teoría).

    Espero haberte respondido algo Fernando, y disculpas por la extensión de este comentario.

    Un saludo
    Mel

    ResponderResponder

DEJA UN COMENTARIO

Tu correo no lo publicaremos. * Campos requeridos

*
*