El problema no es que sea mexicano, lo malo es que tengo cara de mexicano y, por si esto fuera poco, ayer se me ocurrió estornudar en el metro. Hacer esto en Barcelona en medio de la psicosis colectiva por la influenza, es casi como poner una bomba afuera de una primaria.
La señora que estaba a mi lado, se cambió de asiento después de hacerme un gesto de asco, y eso que me estornudé casi en el sobaco como ha recomendado la secretaría de salud. Ni siquiera me dio tiempo de explicarle que yo tengo una gripa perpetua que se ha acentuado desde que vivo en su país, donde cuando no está helando, llueve muy seguido.
Estoy harto de la palabra pandemia (que ya era bastante fea antes de que se pusiera de moda) pero la gente la sigue repitiendo por las calles y, ya que las cosas están como están, tendré que seguir mejorando mi argentino: “Pero si yo estoy más sano que Maradona, che”.
2 comentarios
-
Interesante.
Y cómo se supone que debe ser la cara de un mexicano?
Mexicanos habemos de muchas fisonomías, también podemos tener cara de argentinos ; )
Responder -
Pues sí, no tengo ni idea como “debe ser” la cara de un mexicano. Para algunos españoles (y conste que digo para algunos) si eres moreno, no tienes barba y no eres calvo, o con claros indicios de que vas a serlo, eres simplemente un sudaca, aunque no seas de Sudamérica.
Los argentinos también son sudacas, pero ahora no son “el hermano enfermo”, así que el acento los protege. Entonces, si pareces sudaca, hablas como mexicano y estornudas en el metro, puede que estés en un problema.
Responder

















Compartir