Felipe Calder贸n se quej贸 el jueves de que los periodistas s贸lo damos malas noticias. Y tiene raz贸n: nota roja, pleitos entre pol铆ticos, ineptitudes de las autoridades e infamias similares. Pero los periodistas nos preguntamos 驴podemos escribir y hablar de otras cosas sin caer en la frivolidad o la irresponsabilidad? 驴Hay manera de difundir los discursos sin transparentar el escepticismo que inspiran?
Hace unos meses difundimos las declaraciones triunfalistas de Calder贸n en el sentido de que est谩bamos ganando la guerra en contra del crimen organizado. Recibieron despliegue de ocho columnas, de la misma forma que las contundentes declaraciones de Fox hace cuatro a帽os, y las de Zedillo hace once, que anunciaban la erradicaci贸n de la inseguridad 驴Qu茅 se supone que debamos de hacer la pr贸xima ocasi贸n que el Presidente asegure, como ya lo hizo, que defender谩 la canasta b谩sica, mejorar谩 la econom铆a o vencer谩 a los c谩rteles de la droga? 驴Es mala leche hablarle de desempleo al ex candidato que se declar贸 鈥渆l presidente del empleo鈥?
Las autoridades acusan a los periodistas de ser c铆nicos y esc茅pticos, de buscar por fuerza 鈥渓os negros del arroz鈥 en toda acci贸n del poder p煤blico. Es posible que as铆 sea. Pero puedo asegurar que no hay posibilidad de ser ingenuo o mantener en alta estima la condici贸n humana luego de algunos meses de cubrir a la clase pol铆tica. Se aprende pronto que la autoridad s贸lo dice lo que conviene a sus intereses. En el mejor de los casos es parcial al resaltar ciertos temas y obviar otros; en el peor, simplemente miente. Luego de alg煤n tiempo el reportero no tiene sino dos caminos: corromperse y divulgar la id铆lica versi贸n oficial, o buscar 鈥渓os negritos del arroz鈥.
Ciertamente los periodistas somos malos fiscales a la hora de investigar los vicios p煤blicos. Carecemos de los instrumentos jur铆dicos y la calificaci贸n necesaria. Pero al menos podemos detectarla. Y tenemos que hacerlo porque los fiscales autorizados no est谩n sirviendo. Mario Villanueva, ex gobernador de Quintana Roo, fue el 煤ltimo miembro de la alta clase pol铆tica que cay贸 en prisi贸n. Eso fue hace nueve a帽os. Usted escoja: 驴ya no hay corrupci贸n o aument贸 la impunidad?
Los lectores piden que los medios hablemos de otras cosas; de los casos de 茅xito de la sociedad civil, de todo aquello que la comunidad est谩 haciendo. Hay que hacerlo, s铆, pero no podemos olvidar que nuestra mayor responsabilidad es evitar que la vida p煤blica sea patrimonio de la autoridad. No podemos dejar los asuntos que ata帽en a todos en las manos exclusivas de una clase pol铆tica que nos muestra, una y otra vez, que act煤a para su beneficio y, en muchas ocasiones, en detrimento de todos.
Nos encantar铆a que las autoridades nos dieran motivos para sentirnos orgullos de difundir lo que hacen o dicen. Ser铆a formidable aplaudir la llegada al gabinete de alg煤n personaje con prestigio, y no s贸lo j贸venes desconocidos sin mayor m茅rito que la incondicionalidad que le deben a su jefe. Festejar铆amos la destituci贸n del 鈥済ober precioso鈥, el enjuiciamiento de los Bribiesca o el fin de los privilegios de los monopolios.
El Presidente asegur贸 que difundir malas noticias de forma sistem谩tica equivale a renunciar a la esperanza. Por el contrario, no publicarlas equivale a resignarse, a vivir en espejismos, a encerrarse en la negaci贸n, hasta que el destino nos alcance. Mostrar los vicios p煤blicos y las incongruencias de los poderosos representa la 煤nica esperanza de que alg煤n d铆a las cosas cambien, aunque s贸lo lo hagan para no ser exhibidos en la prensa. www.jorgezepeda.net
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