Si la industria del cine, la moda y los cosméticos pensaron que habÃan realizado la hazaña del nuevo milenio al reconocer y reivindicarle a la mujer la magnificencia de su belleza natural, más allá del fÃsico, el estilo y la edad, les tengo una noticia: la mujer nunca necesitó saber ni recuperar lo que le ha sido inherente a su esencia desde el principio de los tiempos. Y ni las pelÃculas, las prendas de vestir o las cremas harán que eso se modifique. La Diosa Venus se eterniza en las células de la mujer, generación, tras generación, pues la ha elegido para erigir en ella su Templo, uno que ha sido, es y será por siempre inmortal.
Textos anteriores de Marlén Carrillo Hernández-Ferman2 comentarios
-
bonjour professor!!
me dio gusto encontrala aqui espero este bien jaja ^_^ yo sin novedades en la escuela amigos y cosas de esas jaja pero haber si un dia de estos se abre de nuevo el nivel 5 de frances y nos vemos otra ves.
desde cuando escribe aqui.
deme su email, no sea malita n_n
AU REVOIR jeje et D.T.B…
Votos a este comentario: 0
-
Cuando los seres humanos no alcanzaban a comprender el misterio de la gestación de la vida, por inferencia harta lógica, volvieron su mirada a la mujer y la deificaron porque en ella se esconde el secreto de la pulsión vital que manifiesta toda la naturaleza.
Por eso, no es de extrañar que hayan nacido Venus, Astarté, Isis, Afrodita, Ishtar y tantas deidades femeninas. Sin embargo, el macho envidioso de la capacidad de las mujeres para perpetuarse en sus hijos biológicos, fundó religiones que deifican al varón como ser perfecto…
Por puro instinto, y eso hablando de las apetencias únicamente heterosexuales y sin fijaciones edÃpicas, los varones, en algún instante distraido deificamos la belleza de las mujeres que amamos, casi siempre son las que se aman. Y eso, no por los afeites y pintura labial, tampoco por el vestido y demás parafernalia de boutique.
Las mujeres, a pesar del cristianismo, son nuestras diosas, aunque, muchas veces, la neta, ellas ni se dan cuenta. Pero mejor asÃ, luego la omnipotencia del aroma de su sexo y el omniciente sexto sentido con el que saben todas las cosas, controlan nuestras vidas.
Votos a este comentario: 1



¿Qué puedo hacer?