¿Quién sigue?, es la pregunta que me surge al registrar sólo en la primera semana de agosto cuatro agresiones a periodistas y sus familiares en el norte del país, Tamaulipas Sinaloa y Michoacán por elementos del ejército y policías. Los operativos conjuntos en Chihuahua, Sinaloa- Navolato y ahora Michoacán, no sólo han demostrado su fracaso frente al crimen organizado y el incremento de la violencia, sino la parte más negativa de estos operativos que se ha traducido en detenciones arbitrarias e ilegales, las agresiones físicas y maltratos a que han sido sometidos algunos periodistas, sus familiares y ciudadanos en general, casos de los que la propia CNDH ha reconocido no solo el abuso sin las violaciones graves a los derechos humanos. Los casos de nuestros colegas Martha Cázares, de Reforma, Víctor Molina, del periódico La Verdad ambos en Tamaulipas, Jorge Inzunza de El Sol de Sinaloa y la familia de Jesús Lemús director de El Tiempo en Michoacán y actualmente preso en Puente Grande Jalisco. Todos ellos agredidos por policías y militares. Lo lógico es que al llegar el ejército o la policía a una ciudad o comunidad los ciudadanos se sientan tranquilos y seguros, lo que sucede en la realidad no es así. “Resulta que ahora no sólo hay que cuidarse de los malandrines sino también de la policía y ahora del ejército”. “hemos perdido la tranquilidad” ha confiado un colega. ¿Qué hacer para detener los abusos de las autoridades? Primero: denunciarlos, ante la autoridad, paradójico, pero nuestro deber como ciudadanos es denunciar, el de ellos investigar, sancionar. Segundo: Establecer mecanismos de interlocución con la autoridad local o federal apara prevenir estas agresiones. Hay derechos fundamentales que deben respetarse aún en situaciones de conflicto interno. Tercero: Organizarnos, esto parece difícil pero no imposible, hay colegas que están haciendo lo propio. Es mejor ser dos o tres y no uno. Es mejor hablar ahora y no después. Parodiando a Bertolt Brecht, y hablando de periodistas diría, ayer fueron los de Tamaulipas, pero como yo no soy de allá no me importó, hoy fueron los de Sinaloa pero como yo no vivo allí no mi importó, hoy vienen por mi pero ya es demasiado tarde. Parece dramático, pero es la realidad.
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