¡Qué desastroso es ordenar! Como si tuviera que transfundir todo mi orden mental al caos. Y todo para qué, al final de la tarde cada cosa quedará en su sitio menos yo: abrí un libro arrumbado y encontré una postal que compré en Bélgica en 1998. Llené su dorso en un tren y nunca la mandé. Claro que es de amor, aunque ahora el remitente no sienta más que nostalgia y la destinataria esté felizmente yo qué sé. Hallé una foto de mi abuela, mis calificaciones de primaria, una circular de expulsión, libros insospechados de autores que no recordaba haber leído. Me serví café, pisé mis audífonos, estornudé de tanto polvo y me senté a maldecir. Ordenar es desordenar.
2 comentarios
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There is a season (turn, turn, turn… y sí, “la destinataria está felizmente yo qué sé qué”
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Un caos ordenado es el mejor oxímoron sobre la tierra de los que andamos en otra parte, menos en el lugar que deberíamos.
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