Hace veinte años se cayó el muro de Berlín. No sé por qué siempre se dice así: “Se cayó el muro.” El muro no se cayó, no fue como si hubiese habido un terremoto y de pronto el muro se derrumbó. Tiraron el muro de Berlín. Los gobiernos Alemanes en una decisión acertada y valiente decidieron unificarse. Así como fueron personas las que hicieron posible la presencia de ese muro, quienes lo diseñaron, lo construyeron, lo vigilaron, igual fueron miles de personas las que hicieron que el muro se viniera abajo, con su protesta, con sus acciones, inclusive con su arte.
Vi Quarttet de Heiner Müller, el dramaturgo experimental de la República Democrática Alemana, y salí corriendo a la biblioteca al día siguiente por todos sus libros, pensé en las dificultades que pasaron las personas nacidas en Alemania en 1929, como Müller. Les tocó la crisis de la primera guerra, el Nazismo en pleno, la segunda guerra mundial, el establecimiento del estado socialista con todo lo que esto conlleva, la censura, la opresión, un estado inclemente. Müller murió en el 1995, así que inclusive le tocó ver la reunificación de Alemania.
Y pensé que en comparación, la guerra del narco que tanto me deprime, la inseguridad que me preocupa, la corrupción que me enoja, las trampas de la iglesia que me desmoralizan, no es nada. Pensé que en comparación, México está de maravilla. Quizás si en vez de pasar el tiempo quejándonos ad nauseam de lo mal que están las cosas, y viéramos hacía adelante, hacía donde queremos ir, podemos reunificar México, sin necesidad de dividirnos más, de poner muros, ni de quitarlos.
1 comentario
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MENOS HIGADO Y MAS TOLERANCIA POR FAVOR, VAMOS, QUE SI SE CAYÓ O SI LO TUMBARON (EL MURO DE BERLÍN) QUE MAS DÁ, EL RESULTADO ES EL MISMO. LOS MUROS QUE IMPORTAN DERRIBARSE SON LOS QUE NOS SEPARAN DE LA REALIDAD Y DE LA IGNORANCIA.
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