Buena parte del intenso tráfico de la ciudad de México se reduciría si hubiera límites mínimos de velocidad en las vialidades consideradas rápidas, como el Periférico, Viaducto, Circuito Interior, Tlalpan o los ejes viales. No es posible que haya gente que maneja a 40 o a 60 y lleva atrás a una fila de vehículos que no lo pueden rebasar porque en los tres carriles o en los que haya, los demás conductores van también a 40. Así empieza a formarse el tráfico. Si todos manejaran rápido y bien –sin ser imprudentes-, el tránsito sería más fluido.

















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