Aquí, con los ojos llenos de piedritas por los edificios que se derrumban. Aquí, con los pies fríos ante el desempleo creciente y las remesas mermadas; con un precio del petróleo en picada, las tasas al alza, el peso abollado y carraspeando una estrofa en el cogote: “…Una tarjeta de crédito en cada hijo te dio”.
Aquí, con la noticia del cierre de maquilas en el norte, sufriendo la triste marcha de los paisanos hacia el sur. Aquí, desde donde veo a 2009 con poco optimismo (¿quién fuera Felipe Calderón?), recito a John Maynard Keynes, por si sirve: “El largo plazo es una guía confusa para la coyuntura. En el largo plazo estamos todos muertos. Los economistas se plantean una tarea demasiado fácil y demasiado inútil si en cada tormenta lo único que nos dicen es que cuando pasa el temporal, el océano está, otra vez, tranquilo”.
—> PARA LEER EL ENSAYO COMPLETO, DAR CLIC AQUÍ
Textos anteriores de Alejandro Páez Varela- Cuántas ganas de hacer cualquier cosa, menos votar
- ¿QUE POR QUÉ NO VOY A VOTAR?
- Nadie les pide que sonrían
- Salvamos a la humanidad. Ajá
- Influenza, votos y gobierno
- Chevalier operador
- Noticias sobre la influenza
- De Amado a Vicente Carrillo
- Una oración de preguntas inocentes
- Rento mi vida amueblada mientras regresas


¿Qué puedo hacer?