Salvamos a la humanidad. Ajá

Alejandro Páez Varela

Periodista. Subdirector editorial de El Universal. Subdirector de El Despertador, empresa que edita Día Siete y Energía Hoy; cofundador de Unafuente.com y de la consultora de medios Versalitas SC. Ha escrito en Newsweek en Español y en revistas mexicanas como Letras Libres o Playboy. Publicó Paracaídas que no abre (Almadía, 2008); ha participado en los libros Los Amos de México (Planeta, 2007); Los Suspirantes (Planeta, 2005), Camas Separadas (Cal y Arena, 2005) y Los Intocables (Planeta, 2008). Su primera novela es Corazón de Kaláshnikov (Planeta, 2009); su último libro es La Guerra por Juárez (Planeta, 2009). Puede encontrar su trabajo periodístico y de autor en www.alejandropaez.net

Sondeo semanal

¿Qué tipo de descargas realiza más con su dispositivo móvil?

Resultados

Loading ... Loading ...

Publicidad

Mamá cuenta que durante los primeros años de la postguerra, mi abuela se iba de pueblo en pueblo con un carro de mulas lleno de víveres, mientras mi abuelo veía qué hacer en Estados Unidos. Eran tiempos duros en el norte de México. La vieja dejaba a sus hijos de encargo y llevaba cerdos vivos atados con un pial que después sacrificaba para venderlos hasta los huesos; cargaba pan, granos y jarras de leche que al zangolotearse por los caminos sacaban bolitas de mantequilla que vendía por separado.
El de mi abuela era un mundo muy distinto al de ahora. No estábamos tan interconectados. No éramos tan dependientes unos de otros.
Reflexiono sobre esto, porque no me puedo quitar de la cabeza la afirmación de que “salvamos a la humanidad”, hecha por Felipe Calderón. Es de pena ajena. Ni hablar. Podría competir con cualquiera de las cinco primeras frases célebres de Vicente Fox. Y eso, amigos, es mucho decir.
Qué bueno que la humanidad cuenta con Calderón, para que la salve. Pero, sin ánimos de contradecir a nadie, lo que es mucho mejor para los mexicanos es que Calderón cuente con el resto del mundo: laboratorios canadienses o norteamericanos, protocolos de salud de la OMS, medicamentos sin patria, farmacéuticas sin nacionalidad que desarrollan vacunas y curas y todo eso. A falta de un buen sistema de salud en el país, qué bueno que se tiene al resto de la humanidad. No estoy seguro si el alcohol con el que nos hemos bañado durante estas últimas semanas está hecho en México, pero los guantes, las toallitas, los tapabocas, las corbatas del secretario de Salud José Ángel Córdoba y del gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto; el gel, las mallas de cabello, los medicamentos y otros, en un alto porcentaje son importados.
Fíu: la humanidad vivió realmente horas de peligro y angustia. Afortunadamente estaba Felipe Calderón. Pero yo confío más en el resto de la humanidad, con todo respeto.

CONTINÚE LEYENDO AQUÍ


DEJA UN COMENTARIO

Tu correo no lo publicaremos. * Campos requeridos

*
*