Si me subo al auto de un empresario, seguramente escucharé new age —porque es su hora del relax—; si entro al despacho de un abogado, lo más probable es que oiga a Mozart y a Vivaldi todo el día; si entro a la casa de un artista plástico, la trova o el techno no deben faltar; si voy donde un escritor, el rock, el jazz o lo underground ahí estarán; si entro a una casa clasemediera, los éxitos románticos pop del momento son la onda; si quiero compartir mi música con un adolescente, escucharé algo tremendamente triste o de plano, estridente; si voy donde un ingeniero, a lo mejor le gusta el rock en inglés o algo popero, pero no tan comercial; y si paso por alguna construcción, escucharé las cumbias y las rancheras a todo volumen.
El problema no son los gustos musicales de cada grupo social, sino de la terquedad en encasillar la personalidad de cada quien en un género musical. ¿Qué pasaría si yo entro al despacho del abogado y están unas de los Cadetes de Linares?, ¿Y si voy con el artista plástico y lo hallo escuchando a Mozart mientras hace pintura abstracta?, ¿Y si el adolescente clasemediero le agarra gusto a las cumbias? ¿Y si al albañil le empieza a gustar la trova? ¿Y si el empresario trae en su auto unas rancheras seguidas de algo underground?
Parte de los estereotipos son originados por las estaciones de radio y por los prejuicios que te restringen tus gustos musicales, porque es una regla para no ser excluidos de la esfera de interacción a la que se pertenece.
Quizás la tolerancia (esa que tanto nos machacan en la tele los spots del gobierno y del Congreso de la Unión), podría empezar por ampliar nuestros gustos y conocimientos musicales acercándonos a aquellas preferencias que tienen otras personas que no forman parte de nuestro círculo social directo. La música, cuando está bien hecha, siempre es un regalo. ¿A quién no le gusta abrir regalos todos los días?
8 comentarios
-
Me gustó el tema, soy Abogado y trabajo en una Embajada fuera de México, te diré que mi selección musical es bastante curiosa, no me gusta encasillarme y disfruto enormemente ponerme a cantar como loco en un semáforo las rolas de El Recodo…y si me alcanzas más adelante en la misma Avenida posiblemente me escuches cantando algo de Metallica o The Killers.
Responder -
Creo que una gran mayoría de nosotros tiene su lado oculto musical, aquel que nos da pena mostrar con nuestro círculo de amigos, o traerlo en nuestro mp3 o celular. Si desde un principio no nos hubiéramos encasillado “ante la sociedad” en un género musical no habría inconvenientes en mostrar tus amplios gusto musicales, sin ser visto como bicho raro. De hecho serías considerado como un perito musical. Conozco a varios amigos eclécticos musicales, entre ellos YOni.
Pienso que un indicio de la falta de tolerancia, y no sólo en la otras personas, si no en nosotros mismos también, se muestras cuando realizamos estas prácticas de camuflajeo en nuestros gustos, no sólo en la música.
Responder -
Gracias, Carlos, por tu comentario. Me siento feliz básicamente por dos cosas: eres el primer funcionario que me comenta algo, y además te gusta la polifonía de los géneros musicales.
Un abrazo desde Saltillo.
Responder -
@David:
Hola!
Sí, coincido con tus ideas, David: lo ecléctico es lo más cercano a lo universal.
Gracias por comentarme.
Responder -
Arte, que todos pueden disfrutar, con una variedad para escoger la que mas plazca, coincido contigo, la música no define tu clasificación, la música es un regalo y ¿a quién no le gustan los regalos?
Responder -
@Carlos E.(tu gallo): Sí, como el regalo de conocer a un alumno lumbrerilla como vos.
Responder -
La banda, el regeton, los narco corridos son un ultraje a la musica….
Responder -
@Deception: Sí, bueno, esos creo que no los pensé dentro del término música, precisamente porque no los considero como tales… pero dicen que el respeto al derecho ajeno es la paz…
Saludos!
Responder

















Compartir