Haití, Chile, Taiwán, Ecuador, Costa Rica, Turquía… La tierra se ha movido mucho durante estos primeros meses de 2010.
Los sismos que hemos observado a lo largo del año —de diferente intensidad y que han traído consigo pérdidas tanto materiales como humanas— nos han mostrado imágenes de miedo, de tristeza, de lucha humana para sobreponerse frente a la adversidad. Igualmente nos han conducido a varias preguntas: ¿temblará también en México? ¿Estamos preparados para afrontar una tragedia? ¿Qué hacemos si ésta llega a ocurrir?
Autoridades de distintos niveles han señalado que el hecho de que estén sucediendo terremotos en otros sitios del globo no significa necesariamente que aquí vayan a repetirse. Víctor Hugo Espíndola Castro, analista del Servicio Sismológico Nacional (SSN), explicó a la agencia Notimex que el temblor de Chile, por ejemplo, se debió a la penetración de la placa tectónica de Nazca debajo de la placa Sudamericana. Éstas, agregó, no tienen una relación directa con las placas sobre las que se encuentra México, la de Cocos y la Norteamericana.
Ahora bien, tanto el SSN como la Secretaría de Gobernación (Segob) han recordado que la República se ubica en una zona altamente sísmica, por lo que la posibilidad de un sismo está siempre latente. Un evento de esta índole por definición es impredecible, lo que implica que debemos mantenernos alerta, prevenidos, en vez de caer en el pánico.
Revisar en qué condiciones se encuentran nuestros hogares, identificar los sitios más seguros dentro de éstos, guardar agua embotellada, alimentos enlatados y lámparas con baterías, tener a la mano los números de emergencia y trazar un plan de contingencia con la familia son algunas medidas que las autoridades de protección civil recomiendan tomar para sacarle ventaja previa a un temblor.
Si un evento así llega a ocurrir, el siguiente paso es evitar caer presas del miedo. Sea durante o después de un sismo, sea que estemos en casa, en el trabajo, en la escuela, en la calle o en el transporte público, debemos guardar la calma para no alarmar a otros y definir cómo actuaremos.
Mientras el movimiento se desarrolla no debemos proceder a la carrera sino con prudencia y rapidez. Esto equivale a seguir el plan ya delineado, situarnos en los lugares más seguros, alejarnos de los objetos que puedan caerse, no utilizar elevadores y, en caso de ser necesario, evacuar ordenadamente el inmueble en el que estemos.
Terminado el temblor se recomienda verificar el estado de salud de quienes nos rodean, buscar daños en edificaciones, tratar de identificar fugas de gas o cortocircuitos que puedan ocasionar incendios, no prender cerillos o encendedores y reportar lesionados o siniestros. En el Distrito Federal algunos números de emergencia son el 065 para la Cruz Roja, el 068 para los Bomberos y el 5683-2222 para Protección Civil.
Otras sugerencias también importantes son mantenernos informados sobre la gravedad del sismo a través de los medios de comunicación, no propagar rumores y contactar a familiares, amigos o seres queridos con el propósito de saber cómo se encuentran.
Las medidas anteriores sirven para recordarnos que si bien un temblor no avisa su llegada, está en nosotros tomar las precauciones para enfrentarlo del mejor modo posible, una premisa que aplica tanto para las autoridades como para todos los ciudadanos.
A las primeras corresponde, entre otras obligaciones, vigilar que no se levanten construcciones que no cumplan con mínimo estándares de construcción y reaccionar con presteza frente a una tragedia. A los segundos nos toca cobrar conciencia de que la vieja frase “No corro, no grito, no empujo” persigue un noble fin: el bienestar colectivo.
twitter.com/mau_torres
2 comentarios
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Hola Mauricio, mi primer reacción ante el conocimiento de los sismos de este último período fue también pensar que “la tierra se ha movido mucho durante estos primeros meses de 2010″, no sin sentir algo de temor, claro, ya que semejante fenómeno global no deja de parecer apocalíptico.
Recuerdo haber leído que en la misma madrugada en que ocurrió el sismo en Chile, una hora después hubo uno en Japón.
Me puse a buscar información y tengo entendido que la frecuencia sísmica no ha aumentado; que estos acontecimientos se registran de a miles por mes, desde que la tierra es tierra, y que permanece estable (no ha subido la cantidad).
Tal vez sí, hace muchos años atrás, se comenzaron a registrar más casos, puesto que a medida que avanza el tiempo se suman más dispositivos que detectan los temblores en diferentes regiones donde antes no había, y que dichos sistemas son cada vez más fidedignos.
Digamos, este fenómeno “frecuente” tiene más que ver con los sistemas de detección y la difusión de información, que con la tierra misma.
Me parece interesante que se difunda la manera de encarar una situación semejante, especialmente haciendo foco en tu sugerencia central: actuar para bien del colectivo damnificado y no en virtud del “sálvese quien pueda”. Es un buen mensaje.
Pero bueno, también pensé que no estaba de más informar esto, alentar a que la gente busque este tipo de información en Internet, ya que los medios masivos hacen de este tipo de casos un reality show que alimenta el alarmismo y fomenta “sensaciones” que, evidentemente, no tienen mucha afinidad con la “realidad”.
Hay gente que verdaderamente se asusta mucho con la “potencial” situación de desastre, y este dato que doy tal vez les ayude a pensar que no están atravesando un momento diferente al que atravesaron siempre, desde que tienen uso de razón.
Que puedan volver a vivir en ese estado en donde los riesgos se conocían, pero no implicaban una “amenaza” permanente en sus vidas.Un saludo
Mel
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bueno lo que tengo que comentar no tiene que ver con este contenido, sino con todas las porras y piropos que se hechan todos los del gobierno sobre las ayudas para las personas que queremos poner un negocio en pequeno, no he encontrado nada al respecto, soy una de miles de mujeres con hijos que mantener, a los cuales les quiero dar una educacion a nivel universitario y la verdad es muy dificil . son dos cosas por las que protesto el dia de hoy, una es que la educacion para nada es gratuita y la segunda es que el gobierno te cobra impuestos pero no te proporciona trabajos para poderles pagar. ” de que se trata”.
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