Los autobuses y postes de Cuernavaca exhiben carteles con la frase: “Sí se puede…” Impresos en blanquiazul parecen del PAN, pero no están firmados y carecen de sello; supongo que está prohibido iniciar la campaña electoral antes de que empiece y que legalmente son sólo “publicidad” (la misma que usó Labastida como candidato presidencial del PRI en la elección del 2000).
Como no creo en la “creatividad” publicitaria, no me sorprende. Mi malestar se deriva de la tristeza de ver, nueve años más tarde, una escena repetida y un partido en el poder que se aferra renovando promesas mediante frases que, en realidad, suenan mucho más a “juro que no te vuelvo a fallar” que a cualquier compromiso profundo.

















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