Julio, Ricardo, Hugo, Sergio y Manuel serán pronto olvidados por tener nombres comunes pero ello no significa que, pasada la sorpresa, a fin de año recordemos quiénes son Obdulio, Nereo, Liborio y Blanca Nieves. Iragorri, Popoca y Arizmendi dicen algo, a su vez, sobre los orígenes étnicos de la población morelense: euzkeras unos, tlahuicas otros pero nada más.
Quedan, entonces, las frases de campaña: “Agua y drenaje no te va a faltar”, aunque el sujeto y el verbo no coincidan en número; “Date color” o “en Morelos, como en el resto del país, el P.. sabe gobernar”, que evocan la publicidad de una pintura vinílica y una cerveza; “Ellos quieren ganar, nosotros gobernar”, a lo que podría agregarse una explicación sobre por qué gobernaron como lo hicieron cuando tuvieron la oportunidad; “Que las oportunidades brillen para todos” (o “viva el optimismo” aunque no haya un proyecto de gobierno) y, finalmente, una oferta de “transporte público gratuito” tan atractiva como preocupante pues tampoco explica los mecanismos para implementarlo.
Al final sólo espero que nuestra memoria no flaquee y que, sean cuales fueren los resultados de las elecciones, recordemos a quién debemos dirigirnos para exigirle el cumplimiento de las cosas que ofreció. O, mejor aún, la promoción de los cambios que necesitamos aunque ellos nunca se los hubieran planteado.
2 comentarios
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Exacto: ser ciudadano de una democracia no significa “votar”, sino exigir al gobernante día a día que cumpla con sus funciones.
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Espero que, después de esta jornada electoral tan gris, nos quedemos con algo más que con la basura en las calles de pancartas con caras sonrientes que fingieron preocuparse por el futuro de México. Es lindo saber que todavía hay alguien que se preocupa por esto.
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