Otra vez amaneció lloviendo. Mi departamento (que es del tamaño de una caja de zapatos) está helado y adormilado como yo. Doy vueltas, enciendo la tele, trato sin éxito de preparar “sopa de sobrecito”, me peleo con el espejo, canto a gritos, me tomo cuatro tazas de café y regreso a la cama.
El problema de tener que vivir siempre con uno mismo es que, en días como estos, no hay bullicio ni Bacardí que ayude a embrutecerme para poder olvidar que yo soy yo y que no hay más remedio.
Estoy empezando a sospechar que convivir conmigo es una pesadilla y que, tal vez, mi ex novia tenía razón cuando me dijo que: “nunca había conocido a alguien tan insoportable”.
Voy a salir a la calle a mojarme un rato, seguro que a esta hora ya encuentro una vinatería abierta.
6 comentarios
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Yo encambio,como que me levanto, bostezo, vivo, almuerzo, me lavo, silbo , invento, disimulo, salgo a la calle, fumo, estoy contento, busco piso, hago gárgaras, calculo…
Un abrazo ¿desde? ¿hasta? 40 Orsett Terrace y otro para la que yo espero que aún sea la novia
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La novia sigue siendo la misma, lo único distinto es el tipo de cambio del euro. Así que, por ahora, supongo que tendré que conformarme con encender un cigarrillo, ordenar mis papeles y resolver un crucigrama.
Otro abrazo hasta ¿el barrio de la alegría? Espero que sí.Votos a este comentario: 0
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al menos cambié de Calle y ya no es Melancolía
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Ah si?? Me da mucho gusto, eso te pasa por andar estudiando maestrias en otra parte y por haber tenido ese tipo de novias… eso sí, el Bacardí no tiene nada de culpa. No te preocupes, toma su tiempo pero al final vivir contigo es una buena pesadilla.
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… dijo la amorosa hermana del autor?
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Jaja a sus ordenes!!!
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¿Qué puedo hacer?