¿Y mi celular?

Dolores Dorantes

Dolores Dorantes 1973. Vive en Ciudad Juárez, Chihuahua. Escritora.

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Disculpará usted, amoroso lector, que yo hable de temas tan triviales como que el sábado pasado compré un celular que toma fotos. Mi celular era arcaico. Debo agradecer mi adquisición a un miércoles de día ocupado, que me hizo pisar mi casa sólo hasta las 10 de la noche, para darme cuenta de que (en este lugar que adoro, en este paraíso de las ilusiones, en esta llana experiencia de la política sin país) habían arrancado la reja del patio trasero de mi casa ¿quiénes? ¿serviría de algo que lo supiera? para introducirse a robar mi computadora, las escrituras de mi casa y las escrituras de la A.C. que represento.
Con mi arcaico celular marqué los números que tenía que marcar para que llegaran dos patrullas a mi rescate, cada una con tres policías y tres soldados que “ingresaron a mi domicilio” como dicen los partes, a dar fe de la pérdida y a añadirme otra: había dejado mi celular en la mesa y en dos segundos desapareció. Niguno de mis protectores supo nada y “procedieron” a retirarse pidiéndome que agradecdiera no haber estado en el “momento de los hechos”.
Al día siguiente compré este celular con cámara. Qué dicha, de no ser por la autoridad seguiría yo en mi atraso tecnológico. De cualquier forma ya acordé con una amiga que, si algún día me toca la mala suerte de estar en el “momento de los hechos” pida ayuda internacional porque, gracias a que no tenemos país, la policía y el ejército aprovecharía cualquier crímen para saquear la casa como si fueran los mismísimos “amantes de lo ajeno”.
Quién diría que un policía o un soldado se interesarían por un celular arcaico. Yo pensé que en éso, para despistar, sólo se interesaban los secuestradores.


6 comentarios

  1. Julio Castro agrega este comentario | Permalink

    Estimada Dolores, tenías el celular que realmente necesitabas, para hacer simple y llanamente llamadas telefónicas, que es la función esencial de un telefono.
    Tomar fotografías, video, oir canciones en MP3 y navegar en la red, son adicionales, aunque debo reconocer que en ocasiones pueden ser de gran ayuda.
    Espero te recuperes pronto de estos hechos lamentables y tomes las providencias para evitar ser nuevamente víctima de los ladrones. Saludos

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  2. A. Chejov agrega este comentario | Permalink

    Jajaja!… (perdón) Pues què mala experiencia, y sí, es verdad, sólo en nuestro ‘México lindo y querido’ suceden con frecuencia cosas como éstas, que la misma ‘poli’ te robe. ¿Cuándo cambiaremos este tipo de actitudes como personas? Recuerdo que hace poco entré a comer en una cocina económica. Iba solo. Encontré una mesa vacía y me sentè mientras leía un mensaje que acababa de llegar a mi cel. Dejé el teléfono en la mesa, ordené a la mesera lo que iba a comer y me levantè a lavarme las manos. Cuando regresaba del baño, vi a lo lejos que el tipo que estaba sentado con una mujer en la mesa al lado de la mía se dio cuenta, con sorpresa, que ‘alguien’ quizá se había marchado olvidando su teléfono y, con un movimento furtivo, y una actitud bastante infantil, dio el zarpazo para hacerse de mi cel y esconderlo bajo su pierna. Lleguè directo a su mesa y le pregunté: ´¿De casualidad no vio usted si alguien tomó mi teléfono que dejé aquí?’, dije señalando mi mesa, y mientras observaba el sitio donde ese primate lo había escondido (casi estaba sentado en él). La mujer, muy seria,le dio un codazo sin decir nada, y el tipo lo sacó y dijo: ‘Eehh?.. .este.. ¡Ah!, sí, tenga’. ‘Muchas gracias.Es usted muy amable al devolvérmelo, señor.’ Dije en tono sarcástico, y, mientras me sentaba en mi mesa -que estaba a su espalda- mascullè un ‘Què poca madre’, lo suficientemente alto para q lo escuchara. Supongo q se avergonzó porque los comensales cercanos se dieron cuenta del hecho. Asi que el tipo y la mujer pidieron la cuenta y se fueron sin esperar el siguiente plato.
    ¿Cuándo podremos ser identificados los mexicanos como personas honestas y civilizadas?

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  3. Dolores Dorantes agrega este comentario | Permalink

    Gracias,Julio. Recuperada estoy (jajaja). Y señor Chejov, menos mal que los que intentaron robarle no eran policías ¿verdad? y que la mujer dió el codazo correspondiente (jajaja, perdón) ¿personas honestas y los mexicanos? conozco algunos. ¿Civilizadas? mmmmh, vaya “concepto”.

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  4. Carlos agrega este comentario | Permalink

    Quién sabe tal vez los dos “comensales ” eran polis encubiertos…

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  5. claudia marlene lope agrega este comentario | Permalink

    que bien que ya estes recupeerada dolores por que es triste darse cuenta de lo patetico que es nuestra secreteria de seguridad publica pues yo tuve el disgusto de pertenecer a este grandioso cuerpo policiaco gracias a dios solo era auxiliar por que la verdad estan de dar lastima lo primero que te enseñan es como sacar para laas aguas como ellos dicen no dure mas de 5meses en dicha corporacion por que la verdad me daba una pena enorme que mis conocidos me vieran con el uniforme

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  6. claudia marlene lope agrega este comentario | Permalink

    @A. Chejov:

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