Libros veraniegos, niños y pubertos felices

Marlén Carrillo Hernández-Ferman

Saltillo, Coahuila, 1982. Escritora. Licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma del Noreste, especializada en Derecho Constitucional y Teoría Estadual-Administrativa. Profesora de Francés acreditada por la Federación de Alianzas Francesas en México, especializada en procesos cognitivos en niños y adolescentes. Promotora Cultural, enfocada a la reivindicación de los valores artístico-culturales mexicanos y su inserción efectiva dentro de la sociedad. Integrante externa del Grupo Cultural Indígena Chahahualtznin, de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro. Melómana y en ocasiones inadaptada social. Parte de su obra puede ser vista en: http://reflexionesalvacio.blogspot.com/ http://fusioneterea.spaces.live.com/ http://velvetineskaleidoletters.blogspot.com/

Sondeo semanal

¿Qué cree usted que suceda a los mexicanos ejemplo de la impunidad?

Resultados

Loading ... Loading ...

Llegaron las vacaciones de verano, y seguramente usted estará con los cabellos de punta ante la desazón de tener a su hijo en casa. Este año las cuentas se extralimitaron y no podrá pagarle el curso de verano que su pequeño (o púber) tanto detesta. Sin embargo, existe una buena solución para la inquietud que le ha robado el sueño en los últimos 20 días: la lectura. Si su hijo ya es un fanático de Harry Potter y otras sagas parecidas, felicidades, es un buen indicio de que es arcilla moldeable para nuestro plan, y si no, aún estamos a tiempo: adentrarse en los clásicos como Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino, Los Tres Mosqueteros o Moby Dick podrían ser un verdadero viaje a la imaginación de su crío hiperactivo e hiperimaginario. Quizá pueda parecerle al principio algo “pasado de moda” el tipo de narrativa que los autores emplean, pero con la ayuda de usted y un poco de creatividad, todo puede solucionarse. Para empezar, el niño/púber debe sentir que está leyendo por placer, y no por obligación de sus padres. La coacción hacia la lectura sólo le servirá si desea que su hijo se le ponga al brinco y lance los libros como piedras en el arroyo más cercano a su casa. Conseguir una edición con colores impactantes, y de preferencia, que haga ver al chico que el final estará cerca, será de gran ayuda: lo compacto es sinónimo de facilidad y fluidez. Si se chutó más de 2,000 páginas leyendo historias del maguito inglés, será más fácil que se chute 125 que hable de una ballena, un globo aerostático, un submarino, etc. Déle una hora de su tiempo al chico para compartir su lectura. Platique con él acerca de lo que lee, esclarézcale dudas contextuales (el diccionario y la enciclopedia jamás se habrán sentido más halagados en un verano), comparta las ideas que tenía usted en la infancia sobre el punto en cuestión. Haga cosas diferentes con el libro y su hijo, como el que dibuje una escena que le haya gustado mucho del capítulo que esté leyendo; o que escriba él su propio final antes de conocer el verdadero. La literatura es un arma para la inventiva, no para el aburrimiento. Por último, si su hijo tiene inclinaciones por las cuestiones históricas o filosóficas, buscarle textos adecuados que no parezcan institucionales ni menos educativos, puede resultar. Un ejemplo sería una colección de historia egipcia o griega o azteca; o El Principito, para los que ya tengan madera de soñadores.

Textos anteriores de Marlén Carrillo Hernández-Ferman
Califica: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas
Loading ... Loading ...

2 comentarios

  1. cata agrega este comentario | Permalink

    que lastima que se piense asi de sus propios hijos, ” llego el momento de tenerlos en casa, y estoy con los pelos de punta. no se a donde mandarlos que hare con ellos?”. Me desilusiona que para venderles a los padres la idea de que hagan de su hijo un buen lector, empiecen diciendo estas cosas.
    Porque no solo les das la idea que planeaste? presentaselas de una manera que no puedan resistirse sin llegar a avivarles el desconetnto por tener a su hijo en casa. Tal vez esa sea una de las tantas cosas que dia a dia se les influye a los padres de familia y llega el momento en que se la creen y entonces no puedan mas con los hijos, y por consecuencia, los mandan a otras partes, en lugar de estar con ellos, aprovechar y hablarles, darles carino, jugar, o simplemenmte estar juntos haciendo nada! lo cual no es malo, se piensa y se comparte.
    no copiemos las actitudes de las gentes de otros paises, si en EEUU acostumbran las mujeres desesperarse, por algo sera, es otra cultura, pero aqui lo que parece es querer copiar para verse, no se, tal vez mas chic?
    y no creo que sea por el trabajo, porque conozco madres que no trabajan y salen con su dichosa frase: ” ya salen los nenes de la escuela y yo que voy a hacer?”.

    Votos a este comentario: 0
    Responder a este comentario
  2. jaime estrada agrega este comentario | Permalink

    Marlene:

    Me parece que tus sugerencias para que los niños empiecen a amar la lectura son muy buenas. Sin duda los veranos son espacios ideales para fomentar el habito de la lectura y sobre todo fortalecer los lazos de amor y de comunicación con los hijos.

    Votos a este comentario: 0
    Responder a este comentario

DEJA UN COMENTARIO

Tu correo no lo publicaremos. * Campos requeridos

*
*