Ayer salí a El Recreo (una tranquila cantina del centro de Ciudad Juárez) con mis amigos. Tenía casi un año que no pisaba ese recinto. Era jueves y El Recreo estaba desolado, parecía una cantina fantasma.
Hace un año, los jueves, la cantina se llenaba de parroquianos desde las siete de la tarde. Llegamos a las ocho, pedimos dos rondas y luego nos fuimos. Mi camioneta la dejamos en la zona del Pronaf, a un lado del Mueso de Arte.
La zona también estaba desolada, era jueves y en este día los antros y bares de la ciudad por lo regular estaban a reventar.
Recorro las avenidas principales y sus zonas turísticas y de relajo, son las diez de la noche y hay mísero movimiento nocturno.
Sin duda a Juárez se lo está chupando la bruja de la violencia… restaurantes, billares, congales y cantinas desoladas.
Ya Juárez es un cadáver que apesta. La policía y el ejército no se dan abasto y además las leyes estatales son un paraíso legal para los delincuentes.
Ya estamos hartos que decenas de corresponsales de prensa nacionales y extranjeros, que periodistas “free lance”, quieran llevarse o captar la mejor historia periodística de las calles de Juárez…
Ya sabemos lo que tenemos desde hace tiempo…
Quiero que El Recreo vuelva con su bullicio. Ya dejen que la nube (Juárez) vuelva agarrar agua.
Ya es necesario un cese al fuego. Digo.


















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