Eran las 20:00 horas, fueron llegando uno a uno dispuestos a disputarle a la noche y al grupo musical hasta la última melodía. Esa noche era de fiesta. Dejaron a un lado la libreta, la cámara, la grabadora y se dispusieron a olvidar un rato el negro año que está por terminar. Ojalá el próximo sea mejor decía algunos, mientras otros auguraban un año peor. ¡Preparémonos para ello!
Así transcurrió la noche. Brindaron por los logros, por haber vencido el miedo a las amenazas, al hostigamiento, a las presiones y por la alegría de estar juntos.
Allí estaban las y los periodistas de a pie, los que ayer se reunieron para hacer oír su voz en el monumento a Zarco y decir ¡Ya basta de asesinatos! ¡No nos callarán! No estaban todos pero si era un número suficiente para llenar el patio central del Club de Periodistas. La madrugada llegó y la última melodía se negaba a terminar. …”No importa si es la última vez, el orgullo puede esperar…”
2 comentarios
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Balbina, creo que la labor de los periodistas es fundamental en la sociedad actual, son la voz de los sin voz,buscan llegar a la conciencia de los polìticos e informar a quienes sòlo reciben versiones oficiales de los acontecimientos nacionales.
Por ello se han vuelto peligrosos para una parte del Estado y el crimen organizado que comparten algo en comùn: el silencio y la oscuridad le permiten desarrollar sus actividades con toda impunidad.
Por ello es urgente que se organicen los periodistas y exijan garantìas para ejercer su trabajo
!No debemos, no podemos perder mas periodistas honestos y valientes!
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Hola Jaime!
Hace poco me dijo un colega, somos los incomodos e indeseables en todas partes.
No podemos permitirnos el silencio y como bien dices, no podemos perder más compañeros. Algo tenemos que hacer aunque no se vea cercano un horizonte.
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