El éxito de muchas empresas es trabajar por resultados, a muchos esto no agrada pero resulta efectivo para el progreso y activación de cadenas productivas en la economía. En el gobierno incluso se evalúan a través de la Secretaría de la Función Pública las metas que por dirección se planean y donde su personal debe cumplirlas.
Por lo anterior y tratándose del dinero que ingresa a la Federación entre otros rubros bajo el esquema de impuestos, bajo cualquier tiempo y circunstancias las cuentas deben ser muy transparentes y supervisadas igual o más que las metas laborales, pues nos va en ello el avance económico del país, y la disminución en los actos de corrupción por el desvío o mal uso de fondos asignados a las entidades federativas.
Es importante reconsiderar establecer nuevamente los procesos que fueron eliminados de la actual ley de egresos para impedir el despilfarro de recursos o duplicar erogaciones, como aquel donde un gobernador solicitaba recursos para reparaciones carreteras ya realizadas, incentivar la participación ciudadana como observadores similar a los procesos de licitación pública, fortalecer la Ley de Transparencia para tener como ciudadanos mayor acceso a la información sobre el uso de recursos del gobierno, tener como en muchos países avanzados una sólida Auditoría Superior de la Federación efectiva en sus procesos de auditoría y en su caso hacer efectivas las sanciones impuestas al incurrir en responsabilidad como los servidores públicos.
Sólo con transparencia y buena administración de los recursos públicos podremos observar avance y aplicación responsable que conllevarán a la reconstrucción y credibilidad en las instituciones, la auditoría eficiente es imprescindible, sólo recordemos que “only an accountant could catch Al Capone” solo un contador pudo atrapar a Al Capone.

















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