La reforma electoral no es perfecta. Tiene lagunas.
Estoy de acuerdo en que hay que regular la participación privada en materia de difusión para evitar, que en las guerras de lodo, las posiciones partidistas vedadas por la ley, pasen a ser publicidad pagada de grupos o personas en lo individual.
No obstante, considero lamentable –y poco inteligente- que el IFE trate de regular el Internet, algo que está, por razones tecnológicas, fuera de su alcance.
Pero lo que me parece a todas luces ridículo, es que los mismos consejeros dejen de lado su responsabilidad en cuanto a controlar la publicidad del presidente de la República, gobernadores, legisladores y alcaldes, sólo por el hecho de dar por sentado que la entrevista a determinado funcionario fue producto de una entrevista noticiosa, y no una gacetilla pagada.
¿Será posible que los actos de Peña Nieto se cubran diariamente? ¿Cree usted que todos los días lo que dice el gobernador del estado de México es noticia? Claro que no, y si así lo creen los consejeros “ciudadanos” del IFE, entonces no se en qué mundo viven.
El ejemplo más reciente de que candidatos y funcionarios se pasan por el arco del triunfo la limitación para contratar espacios por cuenta propia en medios electrónicos, es la entrevista que hicieron a Demetrio Sodi en el partido de futbol Pumas-Puebla.
Pero el IFE y sus consejeros, con mas “dientes” que nunca para actuar contra quienes violan las normas electorales, se molestan enormemente cuando se les critica por tratar de censurar actos meramente ciudadanos en Internet –que por cierto la reforma nunca reguló-, pero cuando están obligados a buscar procedimientos que les permitan actuar conforme a lo que marca la ley, tienen actitud sumisa y negligente.
He llegado a considerar que la mejor opción es la libre expresión, de partidos y ciudadanos. Aunque quizás la porquería que sale a flote desincentive que el electorado vaya a las urnas, también es cierto que ya estamos grandecitos, y tenemos derecho a analizar qué es y qué no es verdad. Allá nosotros si votamos por los peores para representarnos en el Congreso, o para que nos gobiernen…si es que pueden.

















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