La mayoría de las revistas, por lo menos en México, no son más que imágenes y pies de las mismas. La poca exigencia de calidad por parte de los lectores provoca que las publicaciones con una propuesta diferente, tengan una competencia difícil de librar. En este sentido el comunicador visual se ve frustrado ante revistas que logran una mayor penetración en la gente, plagadas de información carente de fondo o de notas amarillistas acompañadas de una puesta en página elemental, que si el lector le dedica cinco minutos para leer el resto del contenido se dará cuenta que el pie de foto era un gancho publicitario. También, preocuparse por seleccionar la tipografía adecuada para proyectar un texto y que tenga mayor impacto, se vuelve una tarea efímera ante la explotación irracional de las tintas directas fluorescentes e imágenes de mujeres exuberantes. La falta de respeto de las reglas básicas del diseño editorial como evitar que los títulos o cabezas de las notas choquen, respetar la retícula o columna, los niveles de lectura, entre otras, demerita el producto, y por lo tanto, los lectores no tendrán mejores opciones de lectura gráfica e informativa.
1 comentario
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De acuerdo, parece que todo está sujeto a la mercadotecnica, sujeto a venderse. Conforme pasa el tiempo, nos vamos acostumbrando a esa enajenación y como tal, no la percibimos. Nos vamos vaciando. Mucha responsabilidad como has de saber, la tienen los editores que sus decisiones giran en torno a lo vendible y rentable para la publicidad. Agreguémosle la ignorancia generalizada…



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