Los Chamulas piensan que si les tomas una fotografía les robas el alma; creo que de cierto modo tienen razón. Con nuestra pequeña camarita digital jugamos a ser Dios, a inmortalizar ciudades, paisajes, puentes, casas “rústicas”, para alimentar nuestra mirada, nuestra ilusión de la memoria perpetua. Aparecemos posando con la más falsa de las sonrisas, pensando en el álbum familiar, en enseñarle a nuestros hijos, veinte años después, el clásico retrato debajo de la torre Eiffel.
Es la forma más premeditada, la más macabra de mentir y lo peor, la más triste. Por eso, cuando las abuelas miran sus fotografías retocadas, gastadas por el tiempo, amarillas de tanto guardar su juventud perdida, lloran sin remedio… Deberíamos de llorar también nosotros y borrar para siempre nuestro “Facebook”.
2 comentarios
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quizá… o simplemente dejar de tomar fotos
http://www.diasiete.com/30-12-2008/mentiras-kodak
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jaja o decir más whiskey y dejar la pose!!
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