¿Verde que te quiero verde?

Berenice González

Ciudad de México, 1974. Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM e Historia del Arte en la Academia de Bellas Artes de Brera en Milán, Italia. Trabajó como reportera y editora en las revistas Harper´s Bazaar, Cambio y Tentación, así como en la sección cultural del periódico El Independiente. Ha colaborado en diferentes revistas como Origina, Marie Claire y Vuelo, entre otras, así como en el suplemento cultural Confabulario. Actualmente trabaja como Coeditora de Secciones en la revista Día Siete.

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No se en qué momento las plantas se convirtieron en algo significativo en mi vida. Hubo una época en que era difícil mantener algo vivo en mi departamento, simplemente le pasaba a mi pareja la responsabilidad de brindarle un poco de agua a nuestro desconcertado cactus y a un par de macetas que se aferraban a la vida en el contaminado balcón de nuestro antiguo departamento. Quizá fue simplemente el relajante influjo del verde en una ciudad en donde el gris se extiende sin preguntarle a nadie, pero de pronto me di a la tarea de adoptar cualquier planta que se cruzaba en mi camino, quizá por eso ahora, y no antes, me dé cuenta del profundo desprecio que existe por el verde en nuestro entorno, por más que se trate de aparentar lo contrario. En las tareas de renovaciones del Parque México, en la colonia Condesa, se plantaron y tiraron a la basura, una y otra vez, numerosas especies que simplemente no se adaptaron a las condiciones del parque. Parece ser que nadie le explicó con bolitas y palitos a los “arquitectos del paisaje” de la delegación Cuauhtémoc, que el pasto necesita zonas de sol para crecer, y que las plantas propias de manglares no son aptas para la ciudad. Seguramente los camiones con todo el “planterío” muerto fueron a parar a la zona de basureros de Cabeza de Juárez, en la delegación Iztapalapa, una de las más grises del entorno defeño y en donde a pesar de las inclemencias del paisaje la gente sale a correr y a andar en bicicleta en camellones donde no florecen más que grietas y basura. Nos da gusto que escuadrones de trabajadores uniformados de verde tengan chamba y planten, replanten, barran y desbarran con esmero las hojas secas cada cinco minutos en el histórico parque, pero al final, todo el esfuerzo es simplemente el reflejo de la política citadina, aparentando ser muy cool, pero siempre haciendo las cosas por encimita, donde se note y no donde se necesite.


2 comentarios

  1. Marcela agrega este comentario | Permalink

    Como siempre, políticos mal asesorados, que solo pretenden estar preocupados y comprometidos con el pueblo, cuando en realidad solo están preocupados y comprometidos con ellos mismos.
    Lástima de plantas, de la gente que sigue creyendo la falsedad y la falta de compromiso, que se refleja en cosas san simples y sencillas, como unas plantas mal plantadas.

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  2. Arma y Desarma agrega este comentario | Permalink

    para Verde que te quiero verde
    Veo con agrado que cada vez hay más gente comprometida con el planeta, creo que con optimismo ya que es hora de empezar a cambiar el entorno.
    Esta es mi historia verde:
    Vivía con mis papas y entonces mi mamá enferno de cirrosis hepática por un mal al cual estaba propensa porque nunca tomó alcohol, así que despues de la operación en su rehabilitación médica compre una cantidad de plantas que fueron creciendo conforme mi mamá se recuperaba, así que el milagro sucedió y todavía contamos con su bendita presencia, así que cada vez que puedo sumo verde, saludos

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