¿Senos o pechos?

Karen Plata

México DF, 1986. Estudia Diseño y Comunicación Visual en la ENAP. Ha publicado el libro de poemas mamá es una nave. Es diseñadora de la revista binacional Plan B.

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Estoy cansada de corregir textos; cansada de repetir: esto es bueno, esto es malo, esta línea tiene más fuerza, tu referente no me parece o qué se yo. Y la verdad, qué se yo. Quién me asegura que al corregir no le estoy quitando lo mejor al texto, incluyendo sus faltas de ortografía y sus sinsentidos. Al final, aunque un libro se encuentre lleno de lugares comunes, puede ser representativo para alguien. Cada persona puede asumir la responsabilidad de sus emociones y sus gustos; las emociones son las de cada individuo. De forma positiva, cuando dos personas tienen sentimientos distintos, eso les permite dialogar. ¿Que no? La no repetición es la diferencia que permite el diálogo. Corregir siempre es imponer algo: un discurso, una verdad, un sentimiento encima del que tengan el autor o el lector. Hace poco un amigo discutía sobre la palabra senos, explicaba que no le parecía que usaran senos en un texto, porque le recordaba a los senos nasales en vez de pensar en las glándulas mamarias, por decirlo de otra forma, por lo que siempre que encontraba senos la cambiaba inmediatamente por pechos.

En una conversación no se impone nada. Cuando señalo que algo es bueno, lo único que estoy haciendo es dividir, hago un recorte de lo que significa para mí lo bueno y lo malo. Es decir, yo sólo quiero ver:__________, y uno va haciendo su lista, desde los gustos para la música, el lenguaje, los amigos, etc. Uno va cortando posibilidades y se va perdiendo experiencias. Si digo quiero escribir sólo cosas que hablen de paisajes, ranas o política, y únicamente me quedo con eso, pierdo la capacidad de escribir de algo más. Si digo no me interesan los textos rosas, me pasa lo mismo. Una verdadera obra debería desarrollarse de la misma manera en que vivimos y, por tanto, retratar una realidad, nuestra realidad. De esta forma estaríamos conversando sin imponer, porque hablaríamos desde nuestra experiencia, sea correcta o no para los demás. Un poeta que no se pone rojo cuando escribe no está escribiendo sobre el único motivo que importa, diría Mario Montalbetti.

Cuando tomo un libro me encuentro el discurso del autor, la plataforma en la que se presenta el texto, la distribución; me posiciono en un ambiente, voy en el metro o estoy en un café, en una librería o en mi casa; me encuentro conmigo, con que ayer rompí con mi chico o que mi mamá está molesta. Todos estos elementos nos dan una experiencia. Nosotros funcionamos a través de experiencias. La pregunta en curso es: ¿debo dejar de lado esta carga? ¿Dejar mis mil listas para apreciar las cosas? ¿Olvidarme del mar que vi en una pantalla de televisión para empezar a sentir el que está enfrente? La respuesta, mi respuesta, es no. Sólo hay que abrirnos y permitir que lo demás exista para entonces tener conversaciones y no un mundo lleno de gente que ve lo mismo en cada esquina.

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15 comentarios

  1. Guillin agrega este comentario | Permalink

    Muy interesante,como simpre muy buena para escribir! :)

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  2. Alejandro Altamirano agrega este comentario | Permalink

    Es raro cómo cada persona interpreta las palabras de diferente modo, interesante reflexión, a mí me pas aque seguido almuerzo como a la una y me preguntan: ¿vas a desayunar?, les digo no, “ya desayuné a las 7:00 am”, ahora es el almuerzo; y se me quedan viendo, y es que muchos no sesayunan sino hasta las doce-una del día…

    …por cierto, ¿todavía se publica ese fanzine de los noventas llamado Plan B? me gustaría tener algunos ejemplares recientes.

    Saludos

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  3. Rigo Sandoval Uribe agrega este comentario | Permalink

    Creo que tu amigo es doctor… :D

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  4. Carlos I agrega este comentario | Permalink

    para divertirse en esta cochina vida hay que dejar pasar por alto muchas cosas y revolcarse sin empacho en el sinsentido. ¿o que no?

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  5. Alejandro Páez Varela agrega este comentario | Permalink

    Doctor, sí. ¿Otorrinolaringólogo?

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  6. Andres agrega este comentario | Permalink

    No es facil ser Autentico, el ser entes sociables implica cierta estandarizacion, los modelos arquetipicos y los ideales, los discursos cuyas palabras suenan a las propias y se vuelven estandartes, respecto a la ortigrafia Garcia Marquez lo dijo mejor de lo q yo podria decirlo y de los errores Kundera se me adelanto, a mi solo me da flojera poner acentos y entre senos y pechos pues todo es cuestion de contextualizar

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  7. Nadia Benavides agrega este comentario | Permalink

    Coincido con la autora en varios sentidos. Hago lectura de pruebas y siempre temo que, en aras de la corrección idiomática, el texto se quede sin sabores: dulces, ácidos o amargos.
    ¿Senos o pechos? ¿Qué no deberíamos aceptar que finalmente el lenguaje refleja un poco de nosotros y de nuestras experiencias?, así que ¡viva la diversidad! Que quepan también las chichis.
    ¿Las enmiendas y modificaciones son autoritarias? No lo sé, pero sí que son unilaterales.

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  8. manuel horta agrega este comentario | Permalink

    el resumen, la síntesís, la sintaxis, son todas meras interpretaciones.
    dónde estaría la carga emotiva de un autor sin el círculo autor-espectador, dónde quedarían las enseñanzas de cualquiera que sean nuestras referencias si no fuera posible discernir y sobre todo atacar a lo que nos oponemos y a lo que a fuerza de todo parece diferente.

    la parte que más quiero es la que me permite discernir, con eso puedo callar a mi jefe, concordar con un amigo y tener unas de las noches más lindas de mi vida teniendo una discución de la persona a la que coqueteo. no callemos en decir lo que odiamos.

    odio dejar post en un blog.

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  9. Luis Hernández agrega este comentario | Permalink

    Qué bueno verte de nuevo, Karen. Ya se te extrañaba entre tanto dardo que cree tener la verdad y sólo refleja un espíritu amargado. Ojalá los escritores viejos que se creen dueños de esta página tengan la calidad humana necesaria para actuar con modestia y aprender un poco de ti. Muchas felicidades, sigue escribiendo como sólo tú sabes.

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  10. rodrigo flores agrega este comentario | Permalink

    Me parece buenísimo el dardo, la forma en que se problematizan términos como corrección, imposición y el posicionamiento que guarda el lector frente a un texto. Hay una discusión abierta. Me parece que nunca son claros los límites. La neutralidad y la imparcialidad son una ficción. ¿Cómo nos relacionamos como lectores frente a la caja tipográfica? Es imposible no salir con los dedos manchados de negro.

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  11. laura coatl agrega este comentario | Permalink

    Concuerdo con la autora, con Rodrigo y con Luis. Saludos!!!

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  12. alfonso agrega este comentario | Permalink

    …tetas.

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  13. rodrigo bazán agrega este comentario | Permalink

    Alfonso me ganó, lástima!
    Y en honor a la intolerancia (o a mi libertad de expresión?): NUNCA bubis (como sea que se escriba), por fa!!!

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  14. Antonio Venzor agrega este comentario | Permalink

    En 1976 me tocó corregir la primera edición de Amor Perdido de Carlos Monsiváis, en Guadalajara. Me encontré un sinnumero de expresiones inapropiadas, así las dejé, sin corregirlas, y son ésas precisamente las que han hecho la delicia de los lectores, cuando el libro se volvió a publicar en el D.F. Así es el trabajo (así debería ser), respeto por uno mismo, por el oficio, y respeto por los textos ajenos.

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  15. rodrigo bazán agrega este comentario | Permalink

    una de las virtudes más grandes de un blog está en la generación de vínculos (como sea que quiera interpretarse la frase). Va, pues, para enriquecer la discusión http://www.diasiete.com/28-06-2008/pancitas-y-bombones-falta-ficha-de-gabriella-morales-casas

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