En la más reciente encuesta de Gallup a ciudadanos de distintos países del mundo para determinar “qué país es donde las personas se sienten más felices”, los 10 ganadores son todos países de Primer Mundo, la mayoría anglosajones y escandinavos y, además, protestantes. No dudo que los muchachos de Dinamarca se la pasen “bomba”, lo que me parece curioso son dos cosas:
1. ¿Qué pasó con los países que anteriormente eran el primer lugar en “los más felices”, como Colombia y Puerto Rico, simplemente desapareció su “felicidad”? Es decir, ¿los colombianos eran más felices cuando había más violencia que, ahora, cuando hay menos? Supongo que no. Pero también supongo que la “felicidad” de los finlandeses no creció exponencialmente en los últimos años, sino que más bien lo que cambió fue el tipo de preguntas que se hicieron para determinar ésta.
2. Los diez países ganadores (Dinamarca, Finlandia, Holanda, Suecia, Irlanda, Canadá, Suiza, Nueva Zelanda, Noruega y Bélgica) comparten la misma matriz cultural, los más exóticos son los Irlandeses. De modo que, si bien la encuesta no refleja la felicidad en el mundo, creo que el gran acierto es que por fin encontraron qué hace feliz a la gente de una cultura del planeta (occidental, blanca, cristiana y, en su mayoría, protestante). Y siguen sin tener idea de qué valores son los que hacen felices a la apabullante mayoría de culturas en el mundo: latinoamericanos católicos, los musulmanes de África y Asia, los budistas, los hinduistas, los malayos, los ortodoxos, los taoístas, los…) Por supuesto, no tardarán en aparecer los genios que hagan comparaciones socioeconómicas entre Dinamarca y México para “demostrar” cualquier cosa.
1 comentario
-
Ciertamente la felicidad es tan relativa que resulta muy díficil de medir con indicadores universales, aunque lo que si tiene parámetros más precisos es el nivel de bienestar de las sociedades.
Si efectuaramos esa medición en México, en estos momentos, seguramente presentariamos un nivel muy bajo, por todos los factores que se conjugan: violencia, crisis económica, influenza, desempleo y sobre todo desesperanza hacia el porvenir, cuando se acaban las ilusiones y se ensombrece el futuro, el peligro de conflictos se incrementa de manera exponencial.
Responder


















Compartir