El martes en la mañana amanecieron siete ejecutados por el Camino Viejo a San José de Ciudad Juárez, “estaban hechos bola” dice la prensa. Son las cinco de la tarde y a los siete matutinos, súmele otros cinco asesinatos y todavía no se acaba el día.
Hace dos semanas un hombre fue crucificado (sin cruz) en un ventanal y lucia una máscara de marrano. Al siguiente día, del puente más transitado de la ciudad colgaba un cuerpo sin cabeza. La realidad ha superado a la ficción y al cine de terror. Pero no pasa nada, simplemente es una guerra entre bandos opuestos, dicen las autoridades.
3 comentarios
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Quieren de verdad acabar con el narcotrafico, mezclen arsenico con cocaina, si se les acaban sus clientes y empieza el panico de que la droga es venenosa muchos ni de broma la probarian.
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Qué triste panorama…
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jaja, buena idea la del arsénico: combatir el terror con terror
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