Ante la contingencia sanitaria y a falta de museos, cines, teatros, bibliotecas, conciertos, o cualquier tipo de evento, tenemos que quizá el más interesante espectáculo que podríamos tener ante nuestros ojos en estos días somos nosotros mismos, claro… si nos miramos con un poco más de detenimiento que cuando nos damos la clásica “revisadita” antes de salir corriendo de casa.
Obviamente la salud física de la población incide directamente en la productividad económica del país, pero qué hay de la mental, de la emocional; de esos malestares que a veces no volteamos a ver porque a fin de cuentas nos permiten seguir caminando y cumpliendo con las obligaciones diarias, esos males que son más difíciles de notar y para los que no existen curas de laboratorio infalibles si los dejamos crecer (pues el Prozac, el Tafil y sus análogos no creo que sean más que inhibidores de síntomas).
Sin importar si se trata de hipocondría, cautela o pretexto, cualquier situación que lleve a romper la inercia es una perfecta oportunidad para darnos el tiempo de realizarnos un chequeo.
4 comentarios
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Hola Fer!
Coincido contigo, y creo que más de uno se pondrá a pensar sobre su salud emocional al leerte.
¡Mucho éxito!
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Fernanda, felicitaciones por la hermosa fotografìa que acompaña tus comentarios.
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Gracias, Sam pues con que demos una mirada hacia adentro me conformo, igualmente, mucho éxito!
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Jaime! Muchas gracias, me la tomó mi papá haha, un saludo y espero estés bien.
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