¿Quién dice que la contaminación se limita al CO2? La polución auditiva es uno de los grandes males de las megalópolis. Un automovilista que, ante su frustración por no poder avanzar, se “pega” al claxon, contamina igual o más que uno que no afina su coche. Los organillos que no han sido reparados desde el Porfiriato, los músicos callejeros que desentonan por dinero y provocan la indigestión de comensales y la indignación de vecinos, los vendedores de tamales con sus grabaciones repetitivas, los dueños irresponsables que permiten que sus perros ladren todo el santo día… todos ellos polucionan de la misma manera que los autos y fábricas que pintan las ciudades con ese deprimente humo gris.
1 comentario
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Sí se sabe,
pero vos necesitas datos,
datos duros,
incluso encontré hace mucho
encontré en internet
un demo para computadora
realizado creo por universitarios,
con el cual miden el ruido y lo clasifica
como dañino o no dañino,
y si mal no recuerdo… es gratuito
por la web
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