En estas fechas muchos tenemos la dicha de convivir con la familia. Es decir, la dicha de convivir con un montón de personas que queremos y que viven y piensan de formas totalmente diferentes a las nuestras: la abuelita hipercatólica, el tÃo “raro”, el primo “fresa”, el primo “naco”, etcétera. En resumen, es el primer paso, en este México de divisiones estúpidas por cuestiones estúpidas, para respetar y apreciar a quien piensa de forma diferente.
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