La piel; y los labios.
El beso; sentirse vivo, adivinar que es cierto: no se ha detenido el mundo, quedan rutas por andar.
La noche; el sueño; el cobijo.
Lo esperado y la sorpresa; reconocer recorriendo la complicidad intuida.
Un cuerpo joven vuelve a serlo junto a otro… La ciudad canta a voz en cuello su mañana.
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¿Qué puedo hacer?