El llamado del presidente Felipe Calderón, después de las explosiones el 15 de septiembre en Morelia, Michoacán, fue desatendido por las Procuradurías Estatales y la misma Procuraduría General de la República.
Desde que lo dieron a conocer y hasta su captura no encontré en sus sitios web el retrato hablado y sus características fisonómicas del presunto autor material del atentado, que tiene mucho parecido (al menos en el dibujo) con el director de Seguridad Pública del Estado, Mario Bautista Ramírez.
Si el fin era capturarlo, ¿cómo íbamos a recordar el rostro si las Procuradurías no hacieron un intensa campaña en la Internet? La misma Interpol lo buscaba, pero tampoco lo publicaron.
Sólo los medios y blogs de noticias lo difundieron, pero debió corresponder a los gobiernos aplicar una estrategia para difundir a nivel nacional el retrato compuesto (como le llaman los peritos).
No comprendo por qué, luego de cinco meses, el banner rojo o anuncio que aparece en todas la dependencias del gobierno federal anunciando el “sitio nuevo de Presidencia” no fue sustituido por el rostro del sospechoso y me hace pensar que la “unidad”, la palabra que utilizó el Presidente en su discurso, simplemente se la llevó el viento…

















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