Tiempos violentos

Federico Campbell Peña

Periodista, especializado en temas internacionales

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Son las 5 de la tarde en Tijuana pero ya oscurece, como si fueran las 7 pm en hora del centro del país. El sol cae en la Avenida Revolución, desierta sino fuera porque los comercios se empeñan en estar abiertos. Escasos clientes, escasos gringos, ni siquiera gringos “de a dólar” o sea estudiantes de bajos recursos, aparecen por acá. Tables dances, bares, restoranes chinos, no chinos, vacíos..”Nunca habíamos estado tan bajos en clientela” dice Emetrio afuera de su comercio, mientras el burro pintado de cebra acompaña la soledad de su dueño, pues no hay quien se tome ya la tradicional foto turística que antes lo hacía objeto de curiosidad.
Venimos de tomar imágenes para Canal 11 de la balacera diaria, esta vez en el estacionamiento del Sams en la Zona del Río, donde a mediodía, sicarios mataron a una mujer, hirieron a un policía ministerial y balacearon varias camionetas estacionadas y dos comercios. Horas antes, el alcalde Jorge Ramos y el gobernador Héctor Osuna presentaron el Programa “Zócalo para Tijuana”, magno proyecto arquitectónico para construir un zócalo en junio del 2009, con inversión estatal y privada, con participación “de la sociedad civil”.
Osuna niega si tuvo algo que ver en el tema del médico José Manuel Ortiz Ampudia, despedido del ISSSTE tras organizar una marcha de blanco contra la inseguridad en la que participaron 1 500 tijuaneses valientes. Sus colegas médicos exigen su reinstalación, el gobernador evade.
Pero quien vive fuera de la realidad o eso aparenta es el alcalde de Tijuana Jorge Ramos, Alto, distinguido, educado, también del PAN como Osuna. Ramos presenta su informe de gobierno el miércoles 26 en el mes más sangriento del año: 159 ejecuciones en lo que va de noviembre, unas 6 diarios. Pero al oírlo, Ramos parece ser el alcalde de cualquier urbe menos de Tijuana: no hace referencia a la inseguridad, al crimen, a menos que se le pregunte expresamente, no enfatiza el reciente despliegue del ejército en La Mesa, como si gobernara otra urbe, otro espacio, en otro tiempo..
Mucho menos piensa renunciar, ante la disolución del Estado en esta Tijuana otoñal, casi invernal, del 2008. Mientras, el fotógrafo francés freelance recién llegado de Bagdad, el fotógrafo enviado del New York Times, los dos enviados de la prensa canadiense, siguen tomando imágenes de los tiempos violentos de Tijuana.

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2 comentarios

  1. Julio Castro agrega este comentario | Permalink

    No conozco Tijuana, pero me imagino que la actitud del Alcalde de esa ciudad, es semejante a la de otros funcionarios del Gobierno que parecen evadir la realidad y dicen con ello ¨aquì no pasa nada¨ aunque se esté cayendo a pedazos la urbe y los ciudadanos vivan en un constante terror, ellos prefieren hablar de otros temas que impliquen menos riesgos.
    Ser autoridad gubernamental es ahora mas peligroso que en otrso tiempos, sin embargo ellos eligieron y lucharon por llegar a serlo, deben asumir su responsabilidad y proteger a los habitantes de Tijuana y de otras ciudades que están siendo vìctimas de la delincuencia organizada.

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  2. Taydé Sánchez Olmos agrega este comentario | Permalink

    Eso es poco, eso es nada. Punta de iceberg. Los que pueden huyen, la mayoría a San Diego. Mi ciudad una vez más pierde su encanto, pero los tijuanenses (tijuanos, tijuaneros) no queremos que se desvanezca nuestra Tijuanita. Aferrados, hacemos lo posible por seguir viviendo y no ceder, vivir, no sobrevivir, tarea difícil, pero insistimos. Ya ven, nosotros tan necios, al fin y al cabo norteños.

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